El feminismo en la familia, en la escuela y en la empresa
A los hombres se nos llena la boca hablando de feminismo porque ya empieza a estar mal visto no serlo, y mucho más ahora después de las masivas nuevas movilizaciones del 8M reclamando derechos fundamentales.
Las palabras igualdad, machismo o patriarcado se oyen cada vez con más fuerza en una sociedad que está pidiendo a gritos que desaparezca cualquier tipo de discriminación en perjuicio de las mujeres y que, afortunadamente, está calando cada vez más hondo en casi todas las esferas, empezando por las administrativas que deben ser la punta de lanza de los avances en esta materia.
Sin embargo, a pesar del éxito del 8M y de la aparente sensibilización social, queda aún mucho camino por recorrer para lograr la verdadera igualdad, a todos los niveles, entre hombres y mujeres.
Mientras no se manifiesten dichos avances con rotundidad en la familia, en las escuelas y en las empresas, no se podrá decir que el feminismo ha ganado la guerra, por muchas batallas que haya librado.
Es una buena noticia la masiva participación de ayer, pero no hay que engañarse porque aún queda lo más difícil, que es, quizás, luchar contra un patriarcado que sigue muy enquistado en el tejido social y que es, sin duda, el principal escollo de una lucha desigual para lograr la igualdad.
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