La Nueva España » Cartas de los lectores » La fiesta del coronavirus

La fiesta del coronavirus

9 de Marzo del 2020 - Alfredo J. Quintana García (Lugones (Siero))

Vienen hoy varios titulares comunes en la prensa nacional sobre el coronavirus, tales como "Italia aísla los focos del coronavirus", "No hay mascarillas porque China se ha hecho con todas", "Los empresarios hosteleros, angustiados ante la situación, con anulación creciente e imparable de reservas", "Francia prohíbe las reuniones de más de 1.000 personas"... Pues bien, aquí en España de momento parece que no hay problema. Ayer, día 8 de marzo, en España se celebraron concentraciones donde los diferentes partidos en el Gobierno de España rivalizaban en el triunfo de asistentes concentrados: 50.000 en Oviedo, 500.000 en Madrid (Madrid, foco ya descontrolado de coronavirus)... y los empresarios de la hostelería quejándose de que se anulan las reservas... y España con 90 millones de turistas y 300.000 millones de euros ingresados por turismo el año pasado, el 25% del PIB (de los cuales es de los que vive el país, por lo que salimos adelante como país y en general sus habitantes, es nuestra riqueza, nuestros ingresos anuales), y todos los europeos, todo el mundo, mirando estupefactos y horrorizados la alegría con la que se expande el virus en España, entre chistes y barbaridades y ausencia total de autoridades y actuaciones ni plan ninguno, como un pollo sin cabeza, los que quieren yendo y viniendo a su antojo al norte Italia todos los días, partidos de fútbol con asistencia de media Italia que se desplaza a verlos porque allí no pueden, la gente lanza cancioncillas de guasa riéndose del coronavirus, que se jalean en los medios, dicen que para evitar el pánico que es el peor virus, muy malo para la hostelería... Sí, sí, lo malo va a ser cuando con tanta alegría la expansión haga que el mundo se horrorice de pensar en venir a España. La cosa empezó con unos pocos casos, que nos decían que no nos preocupásemos, que no había nada que temer, que eran casos puntuales y controlados de gente que llegaba de China y el norte de Italia, y sus familiares que habían estado en contacto con ellos. Pero el caso es que cada día se duplicaban los casos, siempre de viajeros imprudentes. Y nadie hizo nada, cerrando estas vías de entrada. Y el virus continuó entrando con la gente que viajaba sin control todos los días a estos focos. Y como consecuencia de ello, en un país en el que no había virus, empezaron a aparecer familiares de estos, infectados, y sanitarios, y vecinos, y familiares de vecinos, y niños en las escuelas, y sus compañeros, y las familias de sus compañeros... y seguimos sin tomar medidas y el virus expandiéndose ya sin control, ya somos foco, ya no es el que nos lo trae de fuera en un viaje insensato. Ayer por la tarde en un partido retransmitido por una cadena de radio, a rebosar de público asistente, muchas veces mil, oí a un murciano con acento beodo decir que había estado en las fiestas de las Fallas arrejuntándose prieto con miles de asistentes a ver si cogía el virus, que en Valencia ya hay foco, para poder ser el primer caso de coronavirus en Murcia, a ver si luego lo llevaba para allá. Y el locutor tronchándose de risa en la emisión. Una conocida mía muy festera que se pasaba por casa para ayudarme en el planchado de las camisas se fue este finde a Madrid y pasó toda la noche del sábado en una sala de fiestas abarrotada de público, que subió en vídeo a las redes, era un espanto como estaba la sala y el personal, y luego a la manifestación de las 500.000 por la Gran Vía, y ahora anda de vuelta por Oviedo. Madrid, un foco ya descontrolado (yo le he comunicado que vamos a pasar una temporada sin vernos, que iré con las camisas mal planchadas de momento, no quiero contribuir yo también a la expansión, en la medida en que pueda evitarlo). Igualito que en Francia estamos, vamos. De vez en cuando sale por la tele un señorín ya muy conocido, gafas y pelo de rizos canosos, leyendo con una voz tristona, arrastrando las palabras, un papel con unos datos confusos sobre no toma de acciones dando unos consejos confusos y sin ningún fundamento que van variando cada día de forma contradictoria e incoherente, no se le entiende, y en los que cada día con cara triste de circunstancias nos habla de la duplicación de casos conocidos como consecuencia de todo esto, que es lo único que dice claro. Los consejos incoherentes y confusos de este señor (en los que machaconamente repite que no nos pongamos mascarillas, que los estornudos de posibles contagiados en nuestras inmediaciones no son el peligro, que el peligro está tocar superficies contaminadas. Como en China, cuyo Gobierno compró todas las mascarillas que había en España y el resto del mundo para combatir la expansión), son la única constancia que yo como ciudadano tengo de la acción del Gobierno en este tema hasta ahora. Y la hostelería, quejándose. Esto, en la economía, todavía no ha empezado de verdad.

Cartas

Número de cartas: 49706

Número de cartas en Abril: 75

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador