La venganza del vampiro
Había un vampiro cansado de invernar
y se dijo para sí ¿qué hago yo aquí?
¿aletargado sin probar algún bocado?
de sangre caliente a ser posible,
de doncella joven y bella,
decidió desperezarse tras hacer unas
flexiones de alas y movimientos de cabeza,
limpieza y afilado de dientes,
una vez probado su radar se descolgó
de su incomodo, oscuro rincón.
Saliendo entrada la noche de luna llena
revoloteando por encima de algunos
y viejos tejados, mas el radar
lo condujo por el dulce olor
de sangre joven e inocente
colándolo por la chimenea más alta,
hasta llegar a la habitación de una hermosa joven
que dormía plácidamente con el cuello
en pose inequívoca de tentación,
inclinada sobre al almohada
ante tal atracción de hermosura,
de blancura y de transparente piel,
no pudo menos que hincarle el diente
a tan dulce bocado y libar a la bella durmiente,
inocente, que por su carótida sangre corría,
se puso como un pepe y a duras penas
salió de la habitación tras grata libación
con casi media indigestión,
costar le costó alcanzar la salida
del la chimenea y para si se dijo,
ahí os queda humanidad mi maldición
como venganza del odio al vampiro,
considerado animal del averno,
confundido con el mismísimo Satanás,
mas el destino me hizo ser vampiro
y no un ángel bello, es mis triste destino,
ahí os dejo con todo el dolor de mi corazón,
el Coronavirus que corona tiene
pero no es rey ,ni príncipe, ni varón,
mas os aseguro que hará perder
a la humanidad el sentido y la razón.
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