El coronavirus y el hombre
Las desgracias, en el tiempo, han conseguido que el hombre haya ido cambiando sus costumbres y con ellas su permanencia en este mundo globalizado.
Estas situaciones pandémicas colocan a todos a ras del suelo. Los Grandes del Reino, hoy conocidos como políticos, enferman con la misma facilidad que los humildes obreros que llenan los vagones mañaneros de cualquier población.
La igualdad, silenciosa bandera epidemiológica, convierte a todos en humildes seres que piden a gritos su curación, prometiendo en su interior, ahora algo creyentes, ser justos con aquellos que antes ignoraba.
Las “pandemias globalizadas” mejoran la raza, pero, sobre todo, mejoran la conciencia. La limpian de soberbia y de la sobredosis de prepotencia que todos llevamos dentro.
El “coronavirus viral” pronto descansará, dejando tras de sí mucha basura humana engreída... Dejará personas más humildes... Quizás hasta los “Dioses” encontrarán más amigos.
¡Seamos prudentes y optimistas! El hombre siempre ha mejorado con las crisis globales.
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