¿Hablar por hablar o realidad?
No tengo datos oficiales. Básicamente, porque creo que quien los tiene ni los enseña o ni tan siquiera los sabe leer. Solo tengo datos de conversaciones, noticias de prensa de aquella manera y confirmaciones de gente que conozco. De todo ello me atrevo a concluir lo siguiente: Asturias, en concreto, Oviedo, localizó un foco de coronavirus el 9 de marzo en un centro escolar, Fundación Masaveu. Se adoptó la medida de cierre de este centro -se desconoce si a tiempo o no, aunque todo indica que no- y, a partir de ahí, silencio, reuniones, datos y buenas palabras, llamada a la calma y tranquilidad, mensaje de “todo controlado”.
El día 10 de marzo, comparecencia de urgencia del presidente de la comunidad y consejeros, titubeos, incógnitas, errores en los nombres, caras de “me suena a chino”, para acabar concluyendo que, como todo va tan rápido, se darán datos solo una vez al día y, con un número más elevado de contagiados y un reconocimiento entre dientes, que más del 50% están vinculados al colegio de origen.
MUY IMPORTANTE. Viene de parte Gonzalo Martínez Peón. Debe salir hoy antes que ninguna
Me consta que un colegio de las afueras de Oviedo se cierra porque da positivo un alumno vinculado a un profesor del Masaveu. Conozco que en un instituto de Oviedo se están haciendo pruebas a la hermana de un alumno infectado en el Masaveu, y me atrevo a apostar que, si sigo investigando, me encontraría que el resto de casos en Asturias están vinculados al colegio Masaveu o a Italia, en definitiva. A primera vista, no parecería un problema grave de abordar. Eso sí, con gente al mando que tomara decisiones. Pero acaba todo convertido en una crisis, y seguramente pasaremos a destacar, como ya va siendo habitual en los asturianos, en las estadísticas como el lugar donde los mayores focos de difusión del virus fueron los niños, aquellos a los que tenemos obligación de proteger. Aunque las estadísticas digan que son los de menos riesgo, no por ello dejan de ser los portadores más peligrosos, si pensamos en los abuelos y resto de personas más vulnerables con los que tienen trato.
Mañana, probablemente, a estas horas alguien ya se habrá armado de valor y tomará la decisión de que todos los niños se queden en casa. Será demasiado tarde, nos acercamos a los 50 contagios. A partir de esa cifra lo denominan “adoptar medidas de contención”. Pero si superamos los 100 casos ya no sé ni cómo lo llaman. Traducido es que mejor todos en casa y a esperar.
En definitiva, si nos toca quedarnos en casa, en ejercicio serio y responsable de lo que es ser un buen ciudadano, y tenemos tiempo, empleemos ese tiempo en pensar en los políticos inútiles a los que hemos concedido la gobernabilidad, cuyo pulso tiembla ante decisiones que deberían ser claras y sin discusión. La prevención, por definición, debe anteponerse a la contención, porque cuando hay que contener algo es que ya se ha descontrolado.
Pero no nos quedemos solo en Asturias, pensemos también en aquellos de fuera de la región, quienes también, investidos por un poder que les hemos dado democráticamente, anteponen sus intereses de manifestaciones, reivindicaciones y baños de masas a la seguridad y salud de todos los españoles, y, en este punto, no hay diferencias entre izquierdas, derechas o extremos. Este fin de semana, mientras la crisis sanitaria entraba en su pleno apogeo, unos y otros se deleitaban en sí mismos con la excusa de que lo hacían por los demás.
Centré esta reflexión en los niños y las escuelas, pues la terminaré de la misma manera, desde la óptica escolar. Bajo mi punto de vista, suspenso a todos: suspenso a un Gobierno regional que titubea y ni conoce los nombres de los centros afectados; suspenso a un Gobierno nacional y una oposición política que no son capaces ni de unirse ni de reconocer los errores comunes y que solo pretenden sacar discurso político del miedo y la desgracia de los ciudadanos.
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