¿Virus? Bacterias
El COVID-19 ha generado una gran alarma, magnificada por los medios de comunicación, los cuales, al igual que los políticos, ocultan la gran amenaza para la salud.
Efectivamente, el COVID-19 no es tan letal como algunos puedan creerse, pues la morbilidad no llega al 20 por ciento, muy por debajo de algunos tipos de gripe, incluso de otras variedades de neumonía. Muere más gente todos los años de malaria y no hay alarma planetaria por la malaria. En cambio, la mayor amenaza que se cierne sobre la población son las bacterias.
Un informe elaborado en Gran Bretaña señalaba que, de continuar el progresivo crecimiento de la resistencia a los antibióticos, para el año 2050 constituiría la mayoría de las muertes –por encima del cáncer y otras enfermedades–, llegando a los diez millones de personas al año, diez veces más que ahora, y que supondría un coste sanitario de unos cien mil millones de euros.
The global economic impact of anti-microbial resistance. Noviembre 11,2014. UK
España es el país con la mayor resistencia a los antimicrobianos, con un 50 por ciento de los casos. Informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) año 2015.
La elaboración del proyecto de plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos solicitado por la Asamblea de la Salud en la resolución WHA 67.25 en mayo de 2014, Documento EB 136/20, refleja el consenso general de que la resistencia a los antimicrobianos representa una grave amenaza para la salud humana. 68.ª Asamblea Organización Mundial de la Salud (OMS) 27 de marzo de 2015.
La resistencia a los antimicrobianos ya comporta una pesada carga social y económica y se estima que es responsable de 25.000 muertes al año solo en la UE y de 700.000 muertes al año en todo el mundo. Plan de Acción Europeo «Una sola salud» para luchar contra la resistencia a los antimicrobianos. Comisión Europea, Bruselas, 29-6-2017.
Todo esto ocurre por que los políticos españoles nunca han hecho nada por erradicar la economía sumergida en la ganadería, que en Asturias supone el 70 por ciento del total de la economía sumergida, cifra similar a Galicia, Cantabria, León y Extremadura, pues implicaría a personal de la Administración y altos cargos, pues sin su colaboración o silencio cómplice sería imposible que el 70 por ciento de la economía sumergida se desarrolle en la ganadería. AECOSAN ha estado negando sistemáticamente que en España hubiera riesgo de salud pública, cuando organismos internacionales habían alertado del grave riesgo de salud pública que suponía la administración de fármacos al ganado en España, y destacados expertos españoles habían advertido de la total falta de control sobre la carne en España:
España lidera la venta de antibióticos para ganado de la UE, siendo el mayor productor cárnico de la misma.
La Agencia Europa de Medicamentos (EMA) informa que España emplea 418.8 mg de medicamentos por cada kilo de carne producido.
El Departamento de Microbiología de la Universidad de Oviedo detectó en Asturias bacterias multirresistentes, microbios resistentes a antibióticos por el empleo de fármacos para engordar el ganado.
El Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense indicó que tan importante es conocer los productos que se les han suministrado (hormonas, antibióticos o antiinflamatorios) como conocer el “período de supresión”: el tiempo que tardan en expulsarlos para que luego la carne pueda ser consumida con seguridad. No hay ningún control sobre la carne al no hacer trazabilidad desde que nace el animal hasta que acaba en el matadero.
A los antibióticos administrados al ganado hay que sumar las hormonas para acelerar el crecimiento y engorde y aumentar la producción de leche.
En EE UU se ha constatado un notable incremento de algunos tipos de cáncer por las hormonas empleadas en las vacas para producir más leche (cáncer de mama, de próstata), la hormona más utilizada es la BST (Somatotropina bovina), y para producir más carne, acelerando el crecimiento y engorde (cáncer colón-rectal, páncreas), así como alteraciones hormonales (disminución de la fertilidad y de la masculinidad), la hormona más empleada es la Flumetaxona combinada con la Dexametasona.
Entre abril y julio del 2017 se ha llevado a cabo en España la Operación Gazel, con decenas de detenidos entre ganaderos, veterinarios, dueños de mataderos y funcionarios. Esta operación, organizada por Europol, al afectar a varios países de la UE, donde acababa el ganado, se suma a las varias que ha llevado a cabo esta década SEPRONA, entre las que destacan Operación Brucela, diciembre 2013, decenas de detenidos por inyectar BST (Somatotropina Bovina), hormona que aumenta la producción, a las vacas. Operación Pakito’s, finales de 2014, decenas de detenidos entre los que distribuían y los ganaderos que introducían en el alimento de los animales unas sustancias beta-antagonistas y de difícil detección, y posteriormente administraban dexametasona, en la última fase de crianza de los animales. Con la administración de estas sustancias se conseguía un sobrepeso de entre 40 y 60 kilos por animal. Estas sustancias corticoesteroides suelen administrarse a las reses, generalmente mezcladas con el pienso o con el agua, durante los últimos 45 días de vida del animal, y se dejan de administrar una semana antes de llevarlo al matadero, para evitar su detección. Uno de los productos ilegales que últimamente tenían mayor aceptación es la flumetaxona, de efectos similares al clembuterol pero más difícil de detectar en los análisis que se hacen al ganado en los mataderos. Un gramo de esta sustancia basta para una tonelada de pienso.
Los involucrados en la economía sumergida en la ganadería obtienen los crotales de identificación a través de ganaderos, mayoritariamente mujeres, y venden el ganado en su domicilio, para eludir a Hacienda, bien directamente a bares, carnicerías, restaurantes y sidrerías que los adquieren para ahorrar el IVA, bien a intermediarios (“tratantes” en el argot) que lo colocan por toda España y fuera de la misma –el ganado vacuno en el Líbano y Magreb, el ganado caballar en Italia, Bélgica y Francia–.
Al ingerir carne obtenida con antibióticos, el cuerpo genera resistencia a los mismos, por lo que, con el tiempo, los antibióticos no les hacen ningún efecto, por lo que las bacterias serán la causa principal de las muertes. Es el mismo efecto que tenía el veneno sobre los emperadores que tomaban pequeñas dosis del mismo, con el tiempo se volvía inmunes el mismo; si hoy a los niños les dan carne obtenida con antibióticos, de mayores, si les afecta una bacteria, ningún antibiótico podrá salvarles al ser inmunes a sus efectos.
No hay ningún control sobre los involucrados en la economía sumergida en la ganadería, ni del Ministerio de Hacienda –estamos hablando de un fraude de cientos de millones de euros al no mediar IVA–, ni del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social –estamos hablamos de un fraude de miles de millones de euros al no cotizar por su actividad y estar percibiendo salarios sociales, subsidios de paro, jubilaciones no contributivas, jubilaciones por enfermedad–, como no lo hay por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo –de ahí que España se haya convertido en el país del planeta con más muertos por resistencia a los antibióticos y, después de EE UU, entre los que más casos tiene de cáncer provocado por hormonas–, y mucho menos por el Ministerio de Agricultura –que siempre ha amparado la economía sumergida, pues nunca ha dicho ni hecho nada contra la misma–.
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