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No es tanto lo exterior sino lo interior, lo que puede salvarnos

19 de Marzo del 2020 - José Luis Sancho Sánchez (Zaragoza)

Supongo que esta epidemia conforma una situación nueva para la mayoría de la ciudadanía. Al parecer, la ciudadanía esta respondiendo bien, no obstante la moral de cada uno irá diciendo cuál es su debilidad según pase el tiempo. A Belén se le puede venir el negocio abajo y es autónoma, se mantiene tras el mostrador con carica de preocupación y miedo, pero ahí esta. Sus padres son mayores, sus hijos son adolescentes, no sé si su marido sabrá desenvolverse sin ella. Por un agujero observo el panorama de cada casa y sé que en este aislamiento se pondrá a prueba lo que haya de valor en cada uno de nosotros. Poco a poco la escasez de algún producto, la falta de movilidad, la incertidumbre, la inquietud, la tensión, la noticia preocupante sobre el estado de un familiar o un amigo, la claustrofobia, la estrecha convivencia... sobre todo eso: la estrecha convivencia, van a decirnos quiénes somos en realidad. La debilidad de cada uno será el problema; el absurdo, el maltratador, el violento, el impaciente, el egoísta... van poner en peligro el matrimonio, la familia o lo que sea que convivan juntos.

En relación a las cualidades que se hayan desarrollado en cada uno estará el resultado de la prueba; si solo son cualidades que no han pasado por el fuego, pueden producir el drama para los convivientes; si son cualidades conquistadas al yo primero, pueden proteger a toda la trinchera. En este mundo nuestro considerado cristiano, quien haya penetrado en el verdadero cristianismo por encima de dogmas humanos, tradiciones o costumbrismo semiagnóstico podrá ser un valladar para los suyos y para los otros. Ahí va la prueba: "Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, y son la inmoralidad sexual, la impureza, la conducta descarada, idolatría, espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de ira, riñas, divisiones, sectas, envidias, borracheras, fiestas descontroladas y cosas como estas. Os aviso, que los que practican estas cosas no heredarán el Reino de Dios. Por otra parte, el fruto del espíritu es amor, felicidad, paz, gran paciencia, amabilidad, bondad, fe, apacibilidad, autocontrol. Contra tales cosas no hay ley" (Gálatas 5:19-23). Ni siquiera esta situación puede vencer a quien tenga ese espíritu.

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