Aplausos y caceroladas
Anoche, miles de españoles confinados en sus casas por el mortífero coronavirus salieron a los balcones para expresarse en libertad sobre dos hechos bien distintos por los que atraviesa el país en estos momentos. A las ocho de la noche, y como se viene haciendo desde hace ya unos cuantos días, los ciudadanos salían a las ventanas y balcones de sus hogares en numerosas ciudades para, de forma simbólica y solidaria, aplaudir y vitorear a los héroes de nuestro sistema sanitario; a esos miles de médicos, enfermeras, auxiliares, personal de limpieza y un largo etcétera de personas anónimas, que estos días trabajan contra reloj en nuestros hospitales, en esa lucha titánica contra el maldito bicho. Con ese gesto solidario del aplauso desde la reclusión domiciliaria, los ciudadanos españoles también quieren reconocer cada noche, a las ocho, la gran labor que durante esta crisis de salud pública vienen desarrollando las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en todas sus escalas, para lograr hacer cumplir a los ciudadanos las normas excepcionales que las autoridades, tanto sanitarias como políticas, han decretado para intentar conseguir frenar la pandemia en nuestro país.
Pero la noche pasada muchos de esos miles de ciudadanos que primero habían salido a aplaudir volvían a salir por segunda vez a sus balcones y terrazas, pero esta vez lo hacían provistos de cacerolas y todo tipo de instrumentos sonoros, para protagonizar una estruendosa cacerolada, una vez concluida la breve intervención del Rey Felie VI por televisión. Y es que el discurso del Monarca no solo no gustó a la mayoría de los ciudadanos, sino que muchos lo interpretaron como una tomadura de pelo, "con la que está cayendo en el país". El jefe del Estado tan solo se limitó a repetirnos el discurso de siempre: "España es una gran nación, nuestro sistema sanitario es de los mejores del mundo, y con la ayuda y responsabilidad de todos saldremos adelante". Felipe VI obvió dar ninguna explicación a los españoles sobre las corruptelas del Rey emérito, unas corruptelas que, según la prensa extranjera, tendrían que ver con una cuenta millonaria en Suiza, con fondos procedentes de las comisiones de las obras del AVE a la Meca que Juan Carlos I habría intentado dejar como herencia a su hijo.
Ayer Felipe VI perdió una oportunidad de oro al no hablar con claridad y con humildad a su pueblo de estos escándalos de su padre. El coronavirus, pese a la gravedad de la situación, no nos impide a los españoles percibir el olor a podrido que nos llega desde la Zarzuela. El famoso "Perdón, no volverá a suceder" del Rey emérito debería haberle servido a su hijo para aprender a no caer en los mismos errores de su padre.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

