Coronavirus
El coronavirus trastoca la vida de los españoles, y razones hay para aceptarlo así, como nunca había visto mi generación, pues aunque soy del 35 no tengo recuerdos directos de lo padecido en la Asturias del sindicalista Belarmino, especialista en separatismo y moneda como los señores Torra y Monedero. En aquella época, más de la mitad de la población no podía salir a la calle, no por el virus, sino para no tropezar con los "heroicos luchadores por la libertad". Estos valientes luchaban sacando a inocentes de sus casas a las tres de la madrugada y liberándolos en el Palomo, el Piles o el Cabo de Peñas como le ocurrió al fundador de un diario colega. No es momento de recordar, pero del 36 para acá no hay día que no lo recuerden telediarios, tertulias, basura del corazón e incluso prensa diaria, mientras lo anterior, a fuerza de olvidar ya nadie lo conoce.
Hablando ya del coronavirus, aparte del daño físico que está ocasionando, pone a prueba la moralidad de algunos activistas y políticos. Me refiero al diputado de Unidas Podemos señor Echenique, argentino con nacionalidad española. Hay que tener poca vergüenza para desde el Congreso atreverse a decir que los problemas actuales en los centros sanitarios públicos se deben a la apuesta de gobiernos anteriores por la sanidad privada. Lo dice quien vino de Argentina porque allí no atendían sus dolencias, no pagó un duro a la Seguridad Social hasta que entro en política y aun así no se la pagaba a su asistente.
La sanidad privada en España, Sr. Echenique, se financia con capital privado y con sus beneficios crea puestos de trabajo, realiza mejoras en sus instalaciones, crean otras nuevas y pagan a sus accionistas que son sus propietarios, para que usted lo entienda justo lo contrario que en Venezuela. No interfiere en nada en la pública, solo la complementa y ayuda, pues quienes la utilizamos pagamos también la pública sin hacer uso de ella, por lo que somos quienes más la ayudamos. Yo que llevo pagando 60 años la sanidad pública sin utilizarla, me cuesta la privada 600 euros al mes, incluida mi muje,r y soy un jubilado. Usted no entiende que a los accionistas de una empresa hay que pagarles pues son sus propietarios y muchos quizá vivan de ello, pues arriesgaron ahí sus ahorros, lo mismo que a usted le paga el Estado, que es la única empresa que conoció en su vida y a la que poco contribuyo.
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