Es la guerra
El reino de los virus y bacterias, tradicionalmente apabullado y masacrado por el arsenal armamentístico “anti” del ejército humanoide (antibióticos, antialérgicos, antidepresivos, antipiréticos y un larguísimo etcétera), ha aprovechado la modorra y laxitud de la población y ha proyectado un ataque mundial contra las defensas de los humanoides. Ellos conocen nuestro flanco débil. El hedonismo y la complacencia nos han debilitado.
Millones y millones de agresivos coronavirus han atacado el flanco oriental (China) dejando a su paso muchos muertos y muchos más heridos. En muy poco tiempo, en una acción coordinada difícil de prever (ni vacuna ni tratamiento), han invadido Europa y causado miles de bajas, especialmente italianas y españolas (los hispanos estaban en Babia), y se proponen la invasión de otros continentes.
Un numerosísimo ejército de humanoides (siete mil seiscientos millones) participa en la lucha para evitar la extinción. El enemigo, apoyado en el factor sorpresa y armamento desconocido, dispone de armas de destrucción masiva, que empiezan a hacer mella en los humanoides más débiles (ancianos).
En España, en particular, se ha conformado un estado de excepción (excepción es que nos pongamos todos de acuerdo), y el Gobierno, al mando del Comandante Sánchez, ha decretado el estado de alarma.
Como grueso de primera línea de combate, se ha constituido una unidad de choque compuesta por médicos, enfermeras, policías y ejército con mucho arrojo y escasos medios. En la retaguardia, el grueso de la población, con el único deber de apoyar a los suyos y cumplir las normas decretadas. Todos a sus “chozas” para evitar el contacto y, por ende, el contagio.
Aunque hemos perdido algunas batallas, confiamos en ganar la guerra. Tiempo habrá para contar las bajas, llorar a los caídos, pedir responsabilidades y empezar la reconstrucción. Los libros de historia harán justicia dando cuenta de los actos heroicos de luchadores anónimos (fundamentalmente, profesionales de la salud. Gracias).
Saludos cordiales,
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

