Valores ¿militares? y ciudadanos
En la comparecencia del Comité de Gestión Técnica del coronavirus de hoy jueves, 19 de marzo, para informar de la evolución de la crisis actual, el JEMAD general Miguel Ángel Villarroya nos ha aconsejado incorporar lo que llama valores militares: disciplina, capacidad de sacrificio y moral de victoria. Esta retórica me ha recordado los discursos “heroicos” que traducíamos de los así llamados “clásicos latinos”, algunos de ellos guerreros conquistadores.
La autodisciplina y la capacidad de esfuerzo y de adaptación a las circunstancias, así como la entrega al prójimo, son virtudes humanas, quizás a veces también militares, pues los militares son humanos. Esa apropiación sugiere una superioridad moral de su colectivo, por encima de la sociedad no militar, es decir, la sociedad civil, o la sociedad sin más, sin adjetivos, el común de la humanidad, mujeres y hombres. A diario tenemos testimonio de personas disciplinadas y abnegadas, silenciosa y eficazmente, aunque sin uniforme ni medallas.
El tercer valor, la “moral de victoria”, intento interpretarlo en el contexto de esta intervención del ciudadano “general”, funcionario al servicio público. Debe de referirse, supongo, a la confianza en el logro de los objetivos marcados, esta vez, superar la pandemia con los menores daños posibles y preservar la salud de la población y su bienestar actual y posterior. También se recurre a esa confianza como instrumento en la competición empresarial y deportiva, aunque muchas veces se fracasa.
Más realista es la actitud para el esfuerzo aun a sabiendas de que los logros siempre son parciales. Lo saben bien quienes se dedican a la salud o a la educación. Hay pacientes que no se curan y estudiantes que se “pierden”. Y se sigue trabajando con denuedo.
Por favor, no quieran “militarizar” la ética social, quizás convenga “civilizar” la moral militar.
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