Asturianos, nuestro contrato social con la Humanidad
Asturianos, como ciudadanos del mundo tenemos firmado entre todos nosotros un “contrato social”.
Yo tengo doble ciudadanía: de la Unión Europea y de los Estados Unidos, y además tengo un contrato social universal con unos derechos, deberes, obligaciones y una gran responsabilidad para el mundo y nuestra sociedad. Este contrato se firmó cuando nací, y el concepto de cuidar, proteger y ayudar no solo a mí mismo sino a los demás es intrínseco en su objetivo y principios. En este contrato no se requieren ni se permiten modificaciones.
La crisis actual de COVID-19 es real, y Europa y América, y el mundo en general, deben confrontar cómo vamos a vivir con ella en estos tiempos sin precedentes. Amigos míos, ya sea mirando por la ventana de mi ciudad de Nueva York o poniéndome mi mascarilla para salir a la calle por “necesidades esenciales permitidas”, todo parece un universo paralelo allá afuera... familiar, pero no es lo mismo que era. Y seguro que esto no es diferente para nadie, ya sea en Madrid, Milán, Seúl, Berlín, Londres o en cualquier otro lugar del mundo. El virus no respeta las jerarquías o las fronteras sociales, nacionales o económicas. Y no le importa la nacionalidad, la edad, la orientación sexual, el código postal...
poner antiguo alumno del colegio Meres detrás del nombre
Es un contrato social o acuerdo voluntario del que han hablado Hobbes, Locke y Rousseau. Para mí, la esencia primordial de esta responsabilidad social es que cada individuo, que forma parte de una sociedad organizada, se asegure una protección en conjunto con el bienestar y la colaboración de sus miembros. Así, se establece un pacto social para ayudar a los miembros de la comunidad y no hacerse daño mutuamente. Recordemos que nuestras propias acciones pueden salvar o poner en peligro vidas.
Mi consejo hoy, y para las próximas semanas, es que todos se queden en casa excepto por las necesidades esenciales. Cuando salgas a la calle protégete y protege a los demás. Es hora de tener empatía, no te enfermes a ti mismo, ni a los demás. Practica el distanciamiento social, para así poder frenar y detener la propagación del virus. Protege tu salud, para así poder proteger a los demás.
Por favor, no olvidéis agradecer a nuestros héroes de todos los días: trabajadores de salud, farmacéuticos, empleados de supermercados, policías y bomberos...
Mi última reflexión: durante estos nuevos tiempos de pandemia es muy importante practicar lo que yo llamo los elementos básicos de la humanidad, como la amabilidad, la compasión, la gentileza y la paciencia. En mi opinión, estos son los principios fundamentales de todos los Derechos Humanos que están en consonancia con el “contrato social”, todo ello parte de un derecho natural.
Amigos míos, superaremos esto todos juntos. Y desde Nueva York os deseo a todos los asturianos y a todos los españoles y a todos sus seres queridos buena salud y mucho ánimo durante este tiempo de incertidumbre.
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