Corinna, el virus de la corona
El título de esta carta puede parecer un juego de palabras, pero no lo es, y menos un juego, porque se trata de un tema muy serio que puede afectar a la estabilidad democrática de nuestro país.
Me explico, Corinna es esa espléndida señora rubia que siempre aparecía en las fotos medio escondida detrás del Rey emérito Juan Carlos I y que después ha aparecido en las grabaciones del comisario Villarejo.
A todos los juancarlistas nos parecía hasta divertido que nuestro monarca, que siempre ha tenido fama de “bon vivant”, tuviera este tipo de aventuras. Supongo que a todos menos a la Reina Sofía, que bastante habrá tenido con aguantarle.
Lo cierto es que la tal Corinna debe tener más peligro que el coronavirus, porque además de llevárselo crudo en modo donación, se ha salido por la tangente dejando a su benefactor con el culo al aire, a la Corona tiritando y a los españoles patidifusos, término este último cuyo origen desconozco pero que es sinónimo de paticojo, patitieso, patituerto o patizambo, palabras que, como todo el mundo sabe, vienen a significar lo mismo que boquiabierto.
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