La Nueva España » Cartas de los lectores » Solidaridad y entrega

Solidaridad y entrega

24 de Marzo del 2020 - José Viñas García (Oviedo)

Cuando vienen dificultades es cuando se ven a las personas comprometidas, las que valen para dirigir y enmendar las situaciones con su personalidad y no dejarse llevar por emociones en cada momento; sienten como cualquiera, pero las reservan para sus adentros a sabiendas que deben mantener el tipo para dar ejemplo a los demás. De entre esas personas sobresalen el alcalde de Madrid y Margarita Robles (ministra de Defensa), esta última con declaraciones como esta: “Al virus no se le gana poniéndose medallas”.

Como ven, todo lo contrario de lo que están haciendo algunos colectivos, aplaudiéndose unos a otros porque se intuyen necesarios en estos momentos. ¡Claro que lo son! Pero deben estar al pie del cañón, no hay un segundo que perder. No ganamos ninguna batalla todavía en esta guerra contra un enemigo invisible e implacable. El esfuerzo es el que da victorias, y luego vendrán aplausos. Entenderán por qué no solo son ustedes los que están al pie del cañón (los sanitarios y policías), también muchos otros.

Me emocionaba hoy en el programa de Susanna Griso, donde dio voz a varios colectivos que en vez de dedicarse a quejarse daban ánimos a todos, que se entregarían de cuerpo y alma por surtir a los demás de todo lo necesario: agricultores, ganaderos, pescadores, transportistas en general, limpiadoras, funcionarios, empresarios, farmacéuticos, médicos y enfermeras de cabecera, repartidores, cajeras, empleadas y empleados de supermercados y, en general, que sin ellas y ellos nada funcionaría, cuidadores de enfermos y de mayores; son muchos los que están al pie del cañón, incluidos los familiares que encerrados en pisos sin condiciones, sin medios y preparación cuidan enfermos, mayores y contagiados... Si pensáramos en todos, dejaríamos de aplaudirnos unos pocos a nosotros mismos.

Ustedes son la razón de su profesión para estas circunstancias, lo están haciendo bien a pesar de las carencias y la saturación, pero debe prevalecer su responsabilidad ante esta situación tan crítica. Verlos celebrar sin ganar ninguna batalla a esta guerra contra este enemigo invisible es frustrante para muchos. La inoperancia no se debe aplaudir por mucho esfuerzo que pongamos en ello. Siguen muriendo muchas personas, colectivos que tal parece son de tercera fila como los ancianos y con patologías complicadas. Para eso están, para tratar de hacer fácil lo difícil, el resto se cura solo.

Les recordaré que los ancianos cuando la última crisis y hasta ahora, durante más de diez años, no abandonaron a los jóvenes, les acogieron, les pagaron hipotecas, muchos perdieron la suya, les alimentaron, pagaron becas y de todo a los nietos. Estuvieron al pie del cañón sin pedir aplausos a nadie. Ahora que los necesitan, no deben claudicar, deben sacar fuerzas de donde sea y evitar esta masacre que se ceba con ellos. Mientras se aplauden los unos a los otros, uno se puede morir.

Egoístamente alguno/a dirá que a ellos también les toca. Les contaré algo real vivido durante muchos años: los mineros cuando algún compañero quedaba enterrado a cientos de metros bajo tierra, con toneladas encima y gases amenazantes, ninguno –¡les digo ninguno!– se escondía, regresaban hasta los que estaban de vacaciones para ofrecerse a bajar y participar del rescate, llevaban mascarillas, guantes, casco y otros utensilios que pesaban mucho, el esfuerzo y el miedo eran enormes, pero les podía su solidaridad. Algunos murieron en el intento. No solo se trataba de rescatarlos con vida, cuando se sabían muertos no se descansaba hasta sacar sus cuerpos. ¿Eran mejores los mineros que ustedes? ¡No!, solo que estaban curtidos de sortear peligros todos los días. Ustedes, también: policías, Guardia Civil, médicos y enfermeras, ambulancias... Venga, un abrazo inmenso y a por el toro.

No sé cómo lograremos ganar la batalla a esta pesadilla, pero sí sé que, si ustedes flaquean, se llevará muchas más personas por delante.

Empezaremos por confiar en el Gobierno, todos a una. Es cierto que tal parece van a remolque y muy detrás de los acontecimientos, pero van aprendiendo y todos nosotros también, entre todos lo lograremos muy pronto.

El sufrimiento no dura tanto como nuestros miedos quieren hacernos ver. “La vida es un 10% lo que nos ocurre y un 90% cómo reaccionamos a ello” (Charles Swindoll).

Cartas

Número de cartas: 49723

Número de cartas en Abril: 92

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador