El olvido de los niños
En estos días de confinamiento hay un sector de la población especialmente delicado del que nuestras autoridades parecen haberse olvidado: los niños.
Es evidente que las medidas de salud pública y el interés general están por encima del bienestar de cada uno de los individuos, pero dado que se han establecido excepciones al confinamiento pienso que estas podrían y deberían incluir de alguna manera a los niños.
La comparación que a mi juicio resulta más alarmante es la que se establece con los animales de compañía. Porque, si es tan importante como parece que salgamos lo mínimo imprescindible, los animales de compañía podrían hacer sus necesidades en casa o en el portal. Y si pese a las medidas de restricción de los movimientos debemos tener comprensión con el bienestar de los animales, ¿nadie se ha planteado que debería hacerse lo mismo con los menores?, ¿acaso su salud es menos importante que la de los perros?
Una de las razones que se pueden alegar es que los niños suelen ser portadores asintomáticos. Siendo esto cierto, ¿no sucede lo mismo con la población menor de 50 años?, ¿no podría el Gobierno decretar unas horas o un día a la semana para que los niños pudieran salir a la calle? Si esto fuera así se podría pedir a la población de más riesgo, e incluso (no se ofendan los animalistas) prohibir la salida de los perros durante este corto periodo de tiempo, limitando así el número de personas en la calle.
Se me ocurre que decretar el permiso de los niños a salir a la calle podría establecerse desde las once a las cinco de los domingos, y hacerlo con las medidas y la responsabilidad que se piden para el resto de excepciones. ¿O acaso se supone que los padres no pueden tener el mínimo de responsabilidad que sí se les supone a los dueños de mascotas, a los amantes del pan o a las personas que deben ir a trabajar o a comprar?
Espero que esta tragedia sanitaria que ha supuesto el coronavirus no suponga un daño colateral en la salud tanto física como emocional de los más pequeños, de quienes nuestras autoridades parecen haberse olvidado.
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