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Vivíamos en una mentira general

30 de Marzo del 2020 - José Viñas García (Oviedo)

Nos creíamos inmortales, muchos vivían a cuerpo de rey, la mayoría solo miraba para su propio acopio de bienestar sin impórtale lo demás. Veíamos la pobreza y las necesidades a nuestro alrededor. Refugiados muriendo a nuestras puertas de frío, enfermedades y hambre. Desempleo y miseria a nuestro alrededor. Empresarios (muchos adorados ahora porque donan lo que les sobra) que se peleaban por figurar entre los que más riqueza acumulaban mientras llevaban las fábricas allí donde la explotación era consentida. Las relaciones familiares y entre personas se hacían por Whatsapp, perdimos hasta la sonrisa, nos hicimos agrios y solitarios... Pero llegó este coronavirus a despertarnos de un sueño cargado de toxicidad para la felicidad.

Somos más frágiles de lo que pensamos, nadie es necesario salvo las buenas personas, esas sí crean un aura a su alrededor de placer, alegría y sentimiento. Por el contrario, las personas pesimistas, quejicas, egoístas, conflictivas e insolidarias solo aportan toxicidad al entorno. Por eso es importante rodearse de buena gente y desechar las que siempre buscan conflicto. Con su protagonismo negativo crean problemas allí donde no existían. El mundo para ellos es ellos, al resto los usan y tiran según les convenga o no.

Cuántas cosas aprenderemos al salir de esta pesadilla; por ejemplo, a no convertir en héroes a quienes cumplen con su responsabilidad y obligación. Aprenderemos a que depender de los demás para todo es contraproducente si esos demás no dependen de nosotros para otras cosas. España vivía en el “mundo de yupi”, presumíamos de la mejor Sanidad del mundo cuando tiene carencias de todo tipo, ya las listas de espera nos estaban avisando. Aprenderemos a que vivir del turismo y de los servicios nos estaba haciendo muy vulnerables y dependientes de los demás. España tiene que autoabastecerte, potenciar la industria de todo tipo y el I+D+i, ser capaces de fabricar hasta el aire que respiramos si es que faltara. No es posible caer otra vez en esta especie de pelea demencial entre todos los países por caer bien a China u otro país para que nos surta de las necesidades, hasta para velar por nuestra salud. No es posible tanta idiotez acumulada sin un cambio drástico.

Referente al coronavirus solo destacar la impotencia que se aprecia en nuestros dirigentes y la desesperación que causa en los demás ciudadanos. No son capaces ni siquiera de mentir para animar al personal. Si mañana ustedes que gestionan la parte de Sanidad salieran a decir que, están aplicando un antiviral que puede ser efectivo para todos aquellos estados de mucha gravedad, estoy seguro de que esos cuerpos y mentes afrontarán la enfermedad sin esta tragedia mental que les invade a todos en estos momentos. Fíjense que no estoy pidiendo un tratamiento efectivo (que porque no), sino un tratamiento humano con una mentira piadosa.

La indefensión de todos ante un enemigo tan pequeño es para sentirnos peleles que presumían de licenciaturas, másteres, doctorados... todo costeado (en muchos casos regalado o comprado) con los esfuerzos de esos papás y abuelos que ahora dejan sin protección, ya que todos esos títulos se pensaba que solo por colgarlos en la pared resolvían los problemas, pero estamos viendo que solo pusieron de manifiesto que en este país y en otros muchos se concedían títulos como churros sin merecerlos. Aquí presumía todo quisqui de titulitis, pero dentro del traje solo había humo. Cuando debieran poner en práctica tanta sabiduría y pedagogía para salvar situaciones así, hasta aparecen ancianas cosiendo en casa a mano mascarillas dándoles una lección de que esta crisis con personas de las de antes hubiera sido menor.

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