En el día de la Tierra Palestina, 30 de marzo
30 marzo: Tierra Palestina robada.
La conmemoración del día de la Tierra Palestina tiene este año características especiales al no celebrarse actos públicos ni movilizaciones en el simbolismo del arraigo de los palestinos a la tierra usurpada, el recuerdo y orgullo de sus raíces.
Los olivos plantados por organizaciones e instituciones en Langreo, Corvera, Castrillón, Avilés, Oviedo y Xixón no tendrán esta vez acompañamiento presencial, pero sí virtual, pues tanto el CSCA como la CODOPA han iniciado actividad desde internet y radio en torno a este 30 de marzo, que recuerda otro 30 de marzo de hace 44 años en que se producía en Galilea una huelga general por la tierra robada por Israel, y el Gobierno ocupante provocaba una nueva represión y masacre.
El pueblo palestino recuerda cada año estos hechos, conmemorando el día de la tierra, que simboliza la resistencia a la ocupación.
Esta vez a las demandas tradicionales por la tierra, las organizaciones palestinas han añadido la preocupación por los prisioneros palestinos y su indefensión ante la pandemia sanitaria, ya que los militares israelitas no consideran ninguna medida para evitar que se contagien.
El día de la Tierra Palestina de 2020 coincide con el segundo aniversario de la Gran Marcha del Retorno que desde Gaza se ha estado convocando los viernes para que se rompa el bloqueo que castiga a la población desde 2007.
Ese día se reivindicará desde los campos de refugiados de Siria, Iraq, Líbano, desde la diáspora palestina por el mundo, desde Jerusalén Este, Galilea, y Gaza, y desde la solidaridad internacional por el derecho de los refugiados a volver a su casa.
La cárcel más grande del mundo: bloqueada por tierra, mar y aire desde hace 13 años, Gaza se ha convertido en la cárcel a cielo abierto más grande del mundo.
Las condiciones de vida en la Franja han empeorado considerablemente. El bloqueo ha diezmado las vidas de sus habitantes y también sus medios de subsistencia.
Sin posibilidad de entrar ni salir y con unas restricciones inhumanas a la importación y exportación de bienes y mercancías, una población bien formada y con alta cualificación profesional sufre la obstaculización constante de sus oportunidades de desarrollo personal y colectivo.
Con tres bombardeos militares israelíes masivos (el de verano de 2014 daba lugar a represión ante el teatro Jovellanos de Gijón, cuya denuncia fue desconsiderada por los tribunales de justicia, que en cambio sí amparó un juicio largo contra “los 9 del Jovellanos”, aunque resultara finalmente fallido y sus 9 acusados absueltos), la población tiene pocas posibilidades de vivir con esperanza. La violencia, el paro y la falta de libertad de movimiento generan en la población frustración, indignación, estrés y depresión, que en los últimos años se están transformando en un aumento de los casos de suicidio.
La crisis de salud mental es una cicatriz invisible. Para los más vulnerables, los niños y niñas refugiados, ha dejado heridas irreversibles: dos tercios tienen problemas psicológicos tras haber sufrido tres conflictos en menos de 10 años. Hay niños y niñas que no conocen otra forma de vivir más que la del bloqueo y la violencia.
En Gaza hay poco que perder. La llamada Gran Marcha del Retorno, que comenzó el 30 de marzo de 2018 –conocida como “Día de la Tierra de Palestina”– convoca a hombres, mujeres y niños, la mayoría manifestantes pacíficos, en la valla perimetral que separa Gaza de Israel en protesta popular para exigir el fin del bloqueo israelí y el derecho al retorno de los refugiados. Desde entonces, han sido asesinados por francotiradores israelís más de 300 palestinos y más de 35.000 han resultado heridos.
La Organización Mundial de la Salud ha informado que la mortalidad infantil para los palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza fue de 10,7 por mil nacimientos y la mortalidad por debajo de cinco años fue de 12,1 por mil.
Existen desigualdades sanitarias, con peores indicadores de salud para algunas poblaciones, como las del Área C de Cisjordania y la Franja de Gaza, comparados con la media palestina.
Se descubrió que las tasas de retraso en el crecimiento de los niños palestinos que viven en el Valle del Jordán de Cisjordania eran del 23% en las comunidades beduinas, comparado con el 10% en los pueblos y el 9% en los campos de refugiados de ACNUR. También hay desigualdades de salud entre la población palestina y los 611.000 colonos israelíes en Cisjordania.
La esperanza de vida en el nacimiento en Israel, que incluye a la población de colonos en Cisjordania, es aproximadamente de nueve años más que la de los palestinos que viven en el mismo territorio, el mismo año.
Si la pandemia del coronavirus golpease a Gaza y los israelíes continuasen con su bloqueo, eso sería otro crimen de guerra más sobre el pueblo palestino.
El día de la Tierra Palestina recuerda también la herramienta más eficaz contra la pandemia crónica del apartheid y la limpieza étnica israelí contra Palestina: BDS, boicot, sanciones y desinversiones al Estado de Israel hasta que cumpla las resoluciones de la ONU y haga respetar los DD HH.
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