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¿Se medita lo que se tiene que enseñar?

21 de Abril del 2020 - Charo Vázquez (Oviedo)

¿Hacemos esta parodia para parecer que enseñamos, cuando realmente es lo que hacemos? Enseñar es nuestro trabajo, porque nosotros lo estamos haciendo, pero va a dar lo mismo porque al final parece que van a aprobar todos, unos porque están repitiendo curso y por ley promocionan al curso siguiente o porque no hay forma de que te contesten a un correo, lo que implica que "in dubio pro reo"; entonces toca llamar a casa, mínimo tres veces hasta que alguien contesta al otro lado de la línea; "no hay persona más sorda que aquella que no quiere ni oír".

Puedo prometer que 90 personas, con algún grupo de 26 alumnos, una por una, son muchos seres humanos si de verdad te interesan y, para un profesor, estos chavales son parte de su vida durante casi diez meses cada curso escolar. Hay que enseñar, hacerles amar el conocimiento, obligarles a leer, hay que romperse el cobre para que trabajen, animarles a no parar y hacerles meditar sobre su futuro; hemos de inyectarles lucidez y toneladas de ánimo para atravesar esta época tan convulsa por la que transitamos, y ellos también, en estos momentos.

Hay alumnos que sin haber superado ni la primera ni la segunda evaluación (básicamente porque no hicieron casi nada, o más bien, nada de nada, a veces, muchas veces, incluso asisten a las clases sin libro, libreta, materiales varios, de manera ininterrumpida durante meses y meses) hay que ayudarles repasando lo que ya llevan repasando desde que empezaron en Primaria, y, yo me pregunto, ¿no será que están un poco-bastante-muy hartos de siempre hacer lo mismo "todos los días de sus vidas"?

La Ministra habla de los alumnos vulnerables, que llevan siendo vulnerables desde que nacieron, pero ella se enteró ayer, hay alumnos que en esta modalidad presencial llevan abriendo los correos de cada profesor en los móviles de sus padres, allí leen lo que tienen que hacer, lo escriben en sus libretas, sacan una foto con esos teléfonos móviles y la envían desde ahí al correo de sus profesores. Estos son los alumnos vulnerables de los que habla la señora ministra de Educación. Hay otros que no tienen conexión a internet, con lo cual, ¿qué te van a enviar, si no reciben nada? Continúo en el siguiente párrafo.

Tarde, mal y nunca se acuerdan las administraciones en general y las consejerías de Educación de los más desfavorecidos, no tienen internet, no tienen ni tablet ni ordenador, supongo que cuando lleguen serán para que los usen en verano. Hay que programar todo, incluso este pequeño detalle, el saber que hay muchos alumnos maravillosos que no cuentan con los medios pertinentes, incluso aunque no tengamos coronavirus nunca más, hay que preocuparse por ellos.

Palabras de la señora ministra de Educación: "Nadie conocía cuál iba a ser el escenario en abril y en mayo". Hombre, adivinos no somos, pero "cuando veas las barbas de tus vecinos italianos cortar, pon las de los alumnos catalanes, asturianos, gallegos..., a remojar".

Sigo con palabras explicativas de la señora ministra de Educación, Carmen Celaá, esta vez en relación al Bachillerato: "Es una evaluación continua, integral..." Yo me pregunto si es evaluación continua y no aprobaron ninguna de las dos evaluaciones previas y además con notas muy bajas cuando la enseñanza era presencial, ¿cree usted que ahora el asunto va a mejorar? Mi experiencia hasta ahora en el trabajo "a distancia" es que el que no la "hinca" cuando todo es presencial, menos lo va a hacer en estas circunstancias.

Palabras del secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, más o menos eran estas: el sistema de la educación se basa en la cuantificación de los conocimientos, destrezas, competencias, dígannos algo que ustedes (y los profesores) vean (veamos) un poco más lógico y lo discutimos. Como "no se ha podido trabajar cuanto se podía", más o menos sigue así, por la situación que se está produciendo -estas palabras que siguen son mías- hay que revisar todo aquello a lo que algunos alumnos no prestaron atención ninguna, ni en vídeos, podcasts, fotocopias, audios, tareas de todo tipo (en clase y en casa), pues, ¿qué quiere que les diga? Solo se me ocurre una sola respuesta. Ahí lo dejo.

Los profesores parecen superpersonas, que viven de un "trabajo-extra-fácil-de-llevar- a cabo-siempre", que también incluye revisar leyes para, luego, poder interpretarlas bien porque si no es así y algo se hace mal, a quien se "cruje" siempre será al docente.

Desde el día 16 de marzo, cuando se empezó este trabajo telemático con los alumnos, algunos, ni siquiera respondieron para agradecer nada -es lo menos importante- pero lo más triste es que, incluso llamándolos por teléfono hace tres semana para que empezaran a trabajar, el día 15 de abril esta pregunta aterriza en mi correo: "Buenas tardes me dices por favor qué es todo lo que tengo que entregar y cuándo. Gracias un saludo". Esto es lo primero que recibo desde 16 de marzo, lunes, incluso habiendo contactado tras una semana de no recibir noticias suyas, claro, ahora, sin-haber-hecho-nada-hasta-el-momento-presente, se dan cuenta de que la evaluación continua igual les conduce al aprobado, hay que intentarlo, ponen-la-puntada-con-hilo, porque a-veces-las-flautas-suenan.

Lo que aún no se entiende es que la evaluación continua es trabajar para mejorar, aprender, adquirir destrezas, conocimientos, ser competentes, saber usar los medios informáticos en algo más útil que jugar al "Fortnite"; implica tener sentido de responsabilidad y ponerlo en práctica siempre, no sólo cuando nos interesa o de cara a la galería.

Estas situaciones son las que a mí me destrozan el alma, las injusticias, ya no por los docentes, que somos adultos, sino por los jóvenes, que piensan que estudiar es hacer casi nada porque al final, esto es como una tómbola donde el oso o la muñeca del premio te toca simplemente porque tienes suerte. La suerte te acompaña cuando se busca, estudiando duro todo el año para cumplir tus anhelos de superación.

Tengo muchos y muy buenos recuerdos de montones de alumnos, que, aun viviendo en situaciones familiares, personales o sanitarias al límite, terminaron estudios, encontraron el trabajo que querían; no pensemos que eso no es solo suerte, es audacia, empeño, afán, tesón, insistencia, porfía y cariño por lo que se hace. El aprobado es lo que menos importa, lo realmente valioso y crucial es ser persona, y su base es la honradez con uno mismo siempre. El conocimiento y el empeño llevan directamente al aprobado-cum-laude-estrellato-Premio-Oscar al estudiante que busca la suerte con convencimiento y seriedad.

Dos breves citas de dos libros distintos de Oscar Wilde, que creo nos iluminan para ver cómo van fluyendo las situaciones, las conductas, comportamientos y formas de proceder en este tiempo que nos toca vivir; hay que parecer lo que no somos para poder ser lo que uno es. Ahí se las dejo para meditar sobre el asunto tratado en esta carta, la falta de motivación, estímulos, alicientes y atractivos. Todo ha de ser rápido, "at the drop of a hat", sin esfuerzo porque las cosas son fáciles, las notas caen de los guindos de los institutos (o de los despachos, más bien). A estas alturas ya conocen ustedes que siento una debilidad enorme por este escritor irlandés, que "cala" el alma humana como nadie.

"Los pícaros parecen tan honrados hoy en día que los honrados se ven forzados a parecer pícaros para poder diferenciarse", tomado de "La duquesa de Padua".

"La moralidad moderna consiste en aceptar los cánones de nuestra época. Pienso que la aceptación de los cánones de su época por parte de un hombre de cultura es una muestra de la inmoralidad más burda", tomado de "Dorian Gray".

Les agradezco de corazón la lectura de estas líneas, un tanto improvisadas, tras un largo día de teletrabajo. Se las dedico a todos los profesores del mundo, ¡bueno, en especial, a los de mi instituto, por todo lo que trabajan siempre y además con una sonrisa en sus caras! Y ahora a dormir, por fin.

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