La Nueva España » Cartas de los lectores » Abordaje final a El Padrino III

Abordaje final a El Padrino III

23 de Abril del 2020 - Nacho Rozas Mera (Oviedo)

Siempre había llegado cansado a la tercera y última parte de la saga maestra de Francis Ford Coppola, pero esta última vez fue diferente. Aprovechado estos tiempos de retiro domiciliario, volví a ver La Trilogía, con mayúscula, del cine. El sabor que dejó “El Padrino III” en mi paladar fue exquisito. No sabría expresarle, querido lector, qué fue lo que cambió en mí, sin embargo, la película permeó hasta tal punto en mi pensamiento que me propongo, en pocas líneas, exponer algunas notas sobre el filme.

Crimen y castigo, el Crepúsculo de los Dioses, culpa y arrepentimiento, ¿el perdón de los pecados? De comienzo, un flashback: el asesinato de Fredo Corleone. Darle vueltas a qué hacer con las ruinas de la gloria, la decadencia de un apellido, la muralla destruida. La respuesta es sencilla: no hay nada que hacer.

Pocas interpretaciones como la de Diane Keaton en esta película. La sencillez, nada histérica, de sus gestos. Su mirada de mujer enamorada, traicionada. La angustia de quien lleva años, décadas, lidiando con la idea, enfermiza y dolorosa, de que el padre de sus hijos es el mismo hombre que mató a su hermano. Ese tipo que le dio tantas tardes de felicidad y tantas otras de pesar. La escena en la que Keaton y Pacino se reencuentran en Sicilia, y hablan de la esposa muerta de él, eso es el cine. La gravedad dramática respecto a la relación entre ellos es muy profunda: ni siquiera cuando en la segunda entrega cuentan su historia la alcanzan. Coppola mira sus cuerpos en el tiempo, el cuerpo de Michael en el final de sus días, los despedaza. “We do have a bad history but I’m still here” (“Tuvimos una mala historia pero sigo aquí”), dice ella. Y Keaton, cuando pronuncia esa línea, roza una altura interpretativa que muy poco se ha visto en pantalla. Al Pacino más austero, más humano, más creíble. Incluso siento cierta compasión. Una muerte teatral, trágica, en estricta soledad, que puede recordar a la de su padre. Pero es un recuerdo borroso, porque el sentido, y hete aquí el acierto, es completamente distinto. Vito muere siendo querido.

Algunas carencias –por aquello de que no sea oro todo lo que reluce– podrían ser las ausencias de Nino Rota musicalmente y Robert Duvall como Tom Hagen en el reparto. Una fotografía no tan inspirada esta vez por parte de Gordon Willis. Aunque, sin duda, quedan eclipsadas por una película intensa, llena de trama y contenidos. Obra maestra, como sus hermanas mayores, que cierra una Tragedia en tres actos.

Cartas

Número de cartas: 49759

Número de cartas en Abril: 128

Tribunas

Número de tribunas: 2196

Número de tribunas en Abril: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador