La Nueva España » Cartas de los lectores » Este es un momento propicio para ejercer fe

Este es un momento propicio para ejercer fe

25 de Abril del 2020 - José Luis Sancho Sánchez (Zaragoza)

Hace unos días, estuve en el cementerio. Siempre me resulta evocador, pero en esta ocasión incluso inspirador; más limpio, más solitario y silencioso, más atractivo. Nos reunimos tres amigos –solo se permiten tres– para acompañar a Julio hasta su última morada. Julio fue huérfano de madre a los 3 años, y vio ahorcado a su padre a los 6, no creció mucho debido al hambre, pero tuvo un corazón fuerte para sobrellevar las desgracias y tierno para conquistar con su humildad y buen humor a todo el que pasó por su vida. Su casa fue la casa de cualquiera que lo necesitara, hasta que se quedó viudo, sin hijos y solo, pero eso sí, acompañado del amor más altruista: la amistad.

Esa tarde, cerca de doscientos nos uniríamos a través de videoconferencia para compartir nuestro duelo y nuestra esperanza. Nos despedimos con un ¡hasta pronto!, porque de acuerdo con su fe volverá en la resurrección que ha de venir, una vez que el hombre haya probado completamente que no puede obtener la vida, ni la paz, ni la justicia, por sí mismo. No le corresponde decidir lo que está bien y lo que está mal, pero esa ha sido su rebelión desde el principio: Romanos 5:12 dice: “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres”.

Lo que significa el cristianismo es el rescate correspondiente de un hombre perfecto a modo de un segundo Adán. “El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente. El último Adán llegó a ser un espíritu dador de vida” (1 Corintios 15:45). Jesús tenía derecho a vivir para siempre como ser humano perfecto. Pero, ¿qué hizo? Entregó su vida por voluntad propia, para pagar el precio de nuestros pecados con su derecho a una descendencia propia, perfecta para la vida, y recomprar con ese valor la vida de los descendientes de Adán. ¿Cómo acceder a esa esperanza?: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16.). Ejercer fe... a la faena pues.

Cartas

Número de cartas: 49001

Número de cartas en Diciembre: 124

Tribunas

Número de tribunas: 2175

Número de tribunas en Diciembre: 3

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador