Viviendo del cuento
La pandemia de covid-19, que prácticamente es común a todo el mundo, con más intensidad en unos países que en otros "probablemente por la posición geográfica de cada país", como muy bien explicó una de nuestras ministras (son tantas que ya las confundo). La distinta incidencia entre España, incluida Galicia, y Portugal se debe a "que Portugal está más al Oeste".
El covid-19, la incompetencia del Gobierno y el aprovechamiento que hace de la pandemia Unidas Podemos para llevar el país a la "cultura bolivariana" con gran eficacia gracias a la condescendencia del mentiroso (primera y segunda acepción de la RAE) presidente del gobierno, todo junto, está llevando al país al paro total. Entre jubilados, parados, ERE y ERTE ya tenemos, con gran satisfacción de otra ministra, más de 6 millones viviendo del Estado sin producir, y si añadimos a los políticos y sus asesores, que alcanzan los 2 millones, ya estamos en los 8 millones.
La solución a estos problemas la encaran personajes como la segunda teniente de alcalde de Barcelona, proponiendo que, aprovechando la pandemia, es el momento para terminar con la industria del automóvil en España. Ella tiene coche y chófer oficial, o sea, gratis para ella y muy caro para nosotros. Tardó poco Nissan en aprovechar la ocasión.
Después viene el ingreso mínimo vital (IMV), que el Presidente estima que alcanzara a 2 millones de personas, y ya van 10 millones viviendo del Estado sin producir. Todo lo que se le ocurre al Gobierno es que vivamos de sus arcas vacías, mientras que hoy mismo los empresarios agrícolas, la mayor despensa del país, se quejan de que no tienen mano de obra para recoger las cosechas.
Un país en paro total no puede subsistir, y si no se arregla esto, moriremos, si no es del covid será de hambre. Al covid estamos expuestos todos, pero al hambre todos menos los que nos llevan a esta debacle, que son los políticos. Solo un detalle: en plena vigencia de desahucios por falta de recursos mientras muchos españoles se fueron a la calle, el señor Iglesias y su compañera, la señora Montero, dejaron su pisito de Vallecas y se fueron a un fabuloso chalé con piscina en la elitista sierra madrileña con protección pública para no ser molestados. Pues con la pandemia alimenticia que nos aguarda pasará lo mismo.
La única vez que yo recuerde que el Presidente dijo la verdad fue cuando advirtió que con Unidas Podemos en el Gobierno, España en dos años tendría cartillas de racionamiento. Lo malo es que no habrá nada que racionar. Ojalá haya mentido. Tengamos presente que el resto de países europeos se han cansado de comer sardinas para que nosotros comamos langosta y amenazan con cortar el grifo, con lo que no tendremos ni para sardinas.
Espabilemos y de manera legal tratemos de expulsar del Gobierno a aquellos a los que les importamos un comino y solo van a lo suyo, de la nada, a la opulencia.
No tomen todo el escrito al pie de la letra, pues son reflexiones con muchos visos de realidad.
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