La estulticia
Aún siendo innata al hombre,
unos son más poseedores que otros,
es osada, atrevida, irreflexiva
se siente poseedora de la verdad.
Unos la practican con vehemencia
otros con sutileza, pero es estúpida,
tergiversa verdades, es ególatra.
No ven más allá de sus anteojeras
no conoce de sintaxis ni de signos
de expresión escrita, es inculta
y lo peor, no se da cuenta
de que no es una virtud
pues es enfermedad no pasajera,
es crónica, pertinaz y duradera.
Ya mi abuelo pastor de libro
en el bolsillo, decía huye de la estulticia
que no es curable más bien contagiable.
¡Vaya, lo que sabía mi abuelo!
que vivía contemplando las nubes
vientos, lluvias, estrellas
y los rebaños ejemplo de convivencia
marcada por la sabia naturaleza.
No escuches palabra necia
no te detengas en la vileza
ponle puente de plata,
que así su recorrido es corto
para no caer en la provocación
y darle vida a la estulticia
con boca descontrolada, cayendo
en su juego de la inercia
de palabra dañina y recia.
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