Costera de bonito
Hace pocos días se rularon en Avilés los primeros bonitos de la costera y como esta actividad cambió tanto, yo que la viví, me parece de interés el recordarla. Empezó a cacea, con cebo artificial (anzuelo con cintas de colores y engaño de hoja de maíz seca, yo conservo una en casa y la vapora a la velocidad que daba). Después las tripulaciones vascas con barcos más modernos iniciaron la modalidad de tanqueo con barco parado y cebo vivo, generalmente bocarte conservado vivo con tanques en cubierta y más tarde integrados en el casco. Se pescaba desde el costado a caña. Luego los franceses parece que iniciaron la pesca con redes de deriva, pero eso yo ya no lo conocí.
Cuando yo era niño y joven y hasta que terminé la carrera tenía ocupación en estas fechas. La costera se iniciaba un poco más tarde, quizá porque los barcos no tenían tantos medios como los actuales y difícilmente podían llegar hasta las Azores. Eran de madera, con popa de “rabo de gallo” peligroso para volver a casa con mal tiempo de popa, y vapor a carbón. El agua y el carbón limitaban su autonomía y la madera y estructura del casco aconsejaban no tomar demasiados riesgos. Lo que sí ocurría es que se iniciaba antes de San Pedro, inolvidables fiestas de Cudillero, de donde procedían muchas tripulaciones. Por mucha zafra de bonito que hubiera, para San Pedro siempre se volvía a casa, con gran disgusto de los armadores. Cuando la Aurrera, barco de la familia, pasaba al final de la tarde delante de casa (Casa de Pachico) después de siete días en la mar, paraba y dejaba dos bonitos al bote de Manolo el de la Pequena (“empresario de transporte marítimo”), el patrón desde el puente gritaba “Doscientos monos y seiscientos grandes”, Carlitos, mi primo (Carlos Corostola, hoy 86) de inmediato lo trasladaba a kilos y lo anotaba en su archivo de memoria privilegiada.
Mandaba la Aurrera, Estanislao, hombre serio y prudente que con Manolo el Pito, patrón de la Luisa de Aniceto, pienso fueron los dos mejores patrones de bonito en el Cantábrico de aquella época. Recuerdo estar en la rula con mi abuelo atendiendo otro barco de casa y preguntó Güelito a otro barco: “¿Visteis a la Aurrera?”. Y contestar: “Nu lo vimos, pero iba un fumo pa fuera y tos los barcos tras él, yera ella”.
Hoy casi no hay flota en Avilés para la costera de bonito, pero en aquella época hasta las parejas de arrastre armaban a bonito con lo que contribuían al descanso de los caladeros.
Estanislao era muy prudente y respetuoso con la mar y tenía un amigo de Luarca con barco más moderno y motor diésel equipado con radio. Escucho a los ingleses anunciar muy mal tiempo y ambos rolaron para tierra evitando así la gran galerna que tantas vidas segó. Dos hermanos del Nodo, hijos de Llanera y sobrinos de Estanislao perdieron la vida en un barco armado en Candás. Al resto de la tripulación la salvó no sé si el Aniceto o la Secundina de la familia de San Juan de mi tío y padrino Antón. Eran una pareja de más porte y los pudieron llevar a El Musel.
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