La indignidad de atacar "lo público"
Para defender la enseñanza pública solo hace falta explicar qué hace, cómo lo hace, para quién lo hace, con qué nivel lo hace y con qué intención lo hace.
¿Qué hace? Acercar lo más posible la educación a cada rincón de nuestro país por lejano que esté, estableciendo una extensa red de centros que dinamiza culturalmente poblaciones pequeñas. Asimismo, imparte Formación Profesional en ciudades y en núcleos rurales para dar oportunidades también a los más distantes, colaborando a mejorar la reactivación económica de estas zonas.
¿Cómo lo hace? Escogiendo y seleccionando a su profesorado especializado mediante concurso oposición, nombrándolos funcionarios y estos dando servicio en aquellos destinos donde se les necesite y movilizándolos para cubrir necesidades de los centros.
¿Para quién lo hace? Para todos.
¿Con qué nivel de calidad? A juzgar por los resultados cuantificables que pueden ofrecer las pruebas EBAU, Olimpiadas de las distintas asignaturas y el nivel de los profesionales que salen de sus ciclos de FP, lo hace de forma ampliamente satisfactoria.
¿Con qué intención lo hace? Dar igualdad de oportunidades a todos los niños y jóvenes, tratando de crear una sociedad justa, competente, culta, generosa integradora e igualitaria
Para defender esta maravilla, que ya tenemos, no me hace falta atacar a otros sectores de la enseñanza que cumplen su papel complementario con este, pero que no llega a todos, ni tiene ni las mismas intenciones, ni tiene más calidad.
Atacar una enseñanza pública como la que tenemos es indigno por ser falso y solo tiene una explicación: se quiere hacer de la educación, como de la sanidad, un negocio, pero estos negocios no van a ser para todos, no van a ser de más calidad y generarán una sociedad desigual.
Encargar o publicar un reportaje sobre cómo está resultando este trimestre, que no ha acabado, dando voz a una parte tan poco implicada en todo este proceso de la enseñanza y generar con la opinión de estos pocos un titular como el que ha publicado su periódico demuestra una intención clara.
Creo que todos los profesores nos estamos esforzado este trimestre en sacar lo mejor de nuestros alumnos, les estamos acompañando día a día desde el principio del confinamiento, enseñándoles materias y aprendiendo con ellos a trabajar en tiempos difíciles. Verdaderamente creo que se están haciendo bien las cosas y que se va poder culminar un satisfactorio curso. Ya teníamos concluidos dos buenos trimestres presenciales y este tercero también lo va a ser, gracias al trabajo de todos, de profesores y de alumnos. Hay que añadir que los alumnos están respondiendo bien.
Los equipos directivos, departamentos de orientación, tutores y profesores buscaron a todos aquellos alumnos que podían tener problemas de conexión y se les llevó solución.
La enseñanza pública es algo más que dar clases particulares y enseñar a hacer ejercicios, es formar, es dar recursos para la vida, es instruir, es cultivar, es inculcar, es incluir y es dar oportunidades, entre otras muchas cosas.
Y termino como empecé; para defender la enseñanza pública no me hace falta atacar, me hace falta trabajar y a eso me voy, que el trimestre no acabó, tengo mucho que hacer con mis alumnos y compañeros por una sociedad más justa e instruida.
Soy profesora de la enseñanza pública con 33 años de profesión, compañera de profesionales de la pública, soy madre de un chaval que estudió en un colegio público, en un instituto público y ahora en una universidad pública, de todo lo cual estoy muy orgullosa.
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