Asentados en la extraña actualidad o en el esperanzador futuro
Sí, leo la prensa, hay días que aun siendo un jubilado bajo mínimos compro varios periódicos. Podría leerlos en el bar, pero no me va ese modelo sarguta de los que aprovechan un café hasta la extenuación, ni me van los titulares gratis pero sin fondo en Internet; tampoco puedo con la televisión... la televisión machacante me pone enfermo.
Cualquiera puede deducir que sufro con la actualidad y sin embargo no puedo desentenderme de tanto... virus virus verso, ¿de... mala praxis política?, ¿gente desafiante y desestabilizante por cuatro cuartos?, ¿asesinos que decían amar?, ¿amantes de lo ajeno sin alma propia?, ¿adoradores de ídolos de madera o de carne y hueso?, ¿líderes mundiales jugándose el mundo a las cartas?, ¿millones de niños muriendo de hambre o de raquitismo?, ¿campos de concentración con setenta millones de refugiados olvidados?, ¿millones de seres abortados en todo el mundo?, y... todo ello aderezado con lo más superficial del periodismo que incapaz de explicar una realidad estremecedora, nos lleva a cualquier tontería particular, o de la tele que emboba a millones de telespectadores impávidos. Aunque bien pensado, quizá están huyendo a su manera de este modelo de estado de cosas, de este sistema que no esperábamos, al que si te acostumbras acaba matando el ser humano que creías ser.
Yo invito a los valientes a sufrir y a luchar... para no dejar de ser algo semejante a una creación divina, para sostenerse en un espíritu verdaderamente humano, hasta que por fin termine no esta crisis, sino el periodo completo de juicio a la humanidad, y resurja el paraíso. “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Venid, vosotros que habéis sido bendecidos por mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo’” (Mateo 25:31-34).
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