Mis impresiones
Viendo el comportamiento de una parte importante de la ciudadanía durante el largo periodo de confinamiento, y la poca eficacia de las medidas legales que dicta el Gobierno por su mala o equívoca redacción, más las mentiras confirmadas por el propio doctor Simón (no hacían falta mascarillas en la calle, pero a confesión, siempre en términos sociales, lo que ocurría es que no las había), yo creo que la mejora actual de la pandemia se debe sencillamente a que ya han fallecido más de 40.000 de los contaminados y por obvio ya no podrán seguir contaminando y más de 150.000 se han recuperado, por lo que tampoco son fuente de contagio.
El control establecido por las autoridades no fue eficaz, viéndolo a través de la poca información facilitada por los medios más “convincentes” bien regados para que solo se vean flores y no malas hierbas, al contrario que cuando el “ébola” o el “Prestige” que las fatales noticias eran diarias, y hasta nos mostraron un niño que se iba a morir de hambre en Galicia, mientras que hoy la misma periodista que dirige un buen programa matinal todavía no mostró un sola caja mortuoria, siendo como fue animadora de la asistencia a la manifestación progresista del 8M; repito, el control no fue muy eficaz.
- Al principio de la pandemia, un ingresado en hospital por covid se escapó, tomó su coche y llegó a Málaga, cuando no se podía salir del propio municipio.
- Las reuniones masivas y festivas en distintas ciudades fueron numerosas.
- Un “señorito belga” sale de Bruselas, toma un avión, llega a Barajas, toma un taxi hasta Atocha, toma el AVE, llega a Córdoba y se va a un domicilio donde estaban de fiesta treinta personas. Fue localizado cuando tuvo que ir a un hospital, pues estaba contagiado de covid. No se podía entrar en España sin confinarse, ni se podía salir del municipio.
- Ayer estuve dos horas aparcado en Madrid frente a un hospital mientras mi mujer estaba en consulta (yo no podía asistir por razón del covid) y al lado del coche no pararon de pasar personas fumando, como es natural sin mascarilla. Acabado el cigarro, lo tiraban al suelo y lo pisaban. Eran jóvenes, mayores e incluso matrimonios. Algunos llevaban la mascarilla en la mano y hasta colgadas de las orejas. Los fumadores no eran la excepción, eran la norma. Así que no se secó el suelo de milagro, fue porque dejó de llover.
Esto es solo la impresión de un inexperto que lleva ya casi 85 años observando la vida, pues ya de niño decían que era muy preguntón. Inexperto sí, pero al menos sé sumar, que no está tan claro que sepan los desconocidos expertos oficiales.
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