La peste - noum
Hace pocos años releí la novela de Albert Camus titulada “La peste”. La acción transcurre en su ciudad natal, Argel.
Las personas morían como moscas. Pensé que esto no le volvería a pasar a la humanidad, pues tenemos una ciencia muy potente, analizamos hasta las ppb (partes por billón) de algunas sustancias químicas.
Podemos definir “La peste” como una enfermedad infecciosa y contagiosa que causa gran mortandad entre los seres humanos y los animales.
En el lenguaje popular “la peste” se relaciona con cosas malas, así por ejemplo decimos:
1) “El sida es la peste de nuestros días”, pero esto era antes de llegar el “virus corona”.
2) Si tenemos un olor desagradable que causa repugnancia decimos “huele a peste”.
3) “Echar (o decir) pestes” es por ejemplo quejarse o hablar mal de alguien.
4) “Huir como de la peste”, ejem: escapar o alejarse de algo molesto.
En el año 1918 surgió la mal llamada “gripe española”, la cual tuvo catastróficas consecuencias económicas y humanas.
Todo ello en el contexto bélico de la I Guerra Mundial.
En la pandemia de gripe de 1918 el miedo se apoderó de la población, provocando situaciones dramáticas, como el aislamiento social y la estigmatización de la enfermedad.
Había miedo a salir de casa, produciendo un efecto desastroso sobre la economía. En algunos lugares, las autoridades declararon la cuarentena, prohibieron el derecho de reunión para evitar aglomeraciones, se cerraron escuelas, teatros, centros de culto, etc., hasta el punto de que numerosos fallecimientos de niños fueron debidos al hambre, se les asilaba hasta el punto de prohibir llevarles alimentos.
¿Similar a lo que pasó con el covid-19?
Dicho virus es inteligente. Primero consigue la llave necesaria parar entrar en la célula. Una vez acoplada a la célula introduce su ARN (ácido ribonucleico) el cual camufla ante el sistema inmunológico del organismo. La célula entiende que el ARN del virus es propio y empieza a duplicarlo, produciendo proteínas virales.
¿Cuándo acabará todo?
En el caso de la gripe española de 1918 ocurrió una cosa curiosa, en el verano de 1920 el virus desapareció tal como había llegado, después de causar miles de muertos.
Generalmente, el fin de los epidemias es tan misterioso como su principio.
Pocas medidas existieron contra la peste y sin embargo desapareció.
No hubo peor época para la salud pública que el Renacimiento y esto no le impidió la excelencia. En alemán y en inglés se usa la misma palabra, noum, que significa peste.
En plena crisis del covid-19, cuando la gráfica aún tenía tendencia creciente y los enfermos eran numerosos, cabe hacer la pregunta.
¿Seleccionamos pacientes que puedan ser más rentables de tratar?
Decía D. Quijote de la Mancha:
“Me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y la naturaleza hizo libres.
Señores y pobres, no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres no yéndoles nada en ello”.
Cosas de Alonso Quijano y su escudero Sancho, gobernador de la ínsula Barataria y por lo tanto político con responsabilidades, como las actuales, pero usando el sentido común.
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