Mascarillas, el embozo vergonzante
Programa de humor en Telecinco. Qué risión me produce escuchar esto in the morning, oiga.
Dicen en su telediario: "El 27% de la población española aún no lleva mascarilla. Son insolidarios, incívicos y potenciales propagadores" (solo ha faltado ponernos de fondo la banda sonora del "contagiador eres tú, pachún, pachún... El contagiador eres tú", antes de llamarnos fachas).
Y Tele5, precisamente, mostrándonos el camino en sus programas, por ejemplo en ese al que su presentador define como "de rojos y maricones", donde la mascarilla y la distancia social se la pasan por el...
Así que no piense que a corto plazo se va a librar de ellas. Las mascarillas serán obligatorias hasta que se cumplan una o todas las condiciones siguientes:
Que el Gobierno renuncie a los ingresos multimillonarios por IVA o por multas; que los amigos del poder vendan los millones que tienen en stock; que los turistas se nieguen a visitarnos con estas condiciones inasumibles en período vacacional (mascarilla en hoteles, paseos marítimos y demás lugares de divertimento, playa por turnos, piscina por turnos, sin buffet ni espectáculos ni animación en los hoteles), o finalmente, que al Gobierno le lluevan las querellas por asfixia e infección respiratoria.
Recordar, y más en días como hoy, no acercarse a personas con mascarilla, porque éstas en su mayoría están caducadas, producen una falsa seguridad y pueden ser un foco de contagio.
Todo habría tenido sentido si las mascarillas hubieran sido obligatorias para todos al principio de la pandemia (¿cuántas vidas se hubieran salvado?), pero los acertados y certeros, aunque contradictorios (¿aprecia la contradicción?) mensajes del Dr. Simón aconsejaban a primeros de marzo no utilizar mascarillas en espacios públicos, "no tiene ningún sentido".
A finales de mes ya estábamos en que lo mejor era no usarlas porque daban "falsa sensación de seguridad".
En abril pasamos a su "uso obligatorio", pero solo en el transporte público.
En mayo, predecible nuevo cambio, "no obligatorias, pero sí altamente recomendables para las personas sanas".
El remate fue cuando unos días más tarde, la Sra. Ayuso facilitó una mascarilla gratis para cada madrileño, y el Dr. Simón sentenció: "No conviene sobreactuar".
Previamente, la Organización Mundial de la Salud se había manifestado en estos términos: "Si no tiene ningún síntoma respiratorio, como fiebre, tos o secreción nasal, no necesita usar una máscara médica. Cuando se usan solas, las máscaras pueden darle una falsa sensación de protección e incluso pueden ser una fuente de infección cuando no se usan correctamente". Firmado: World Health Organization (WHO).
Hoy, tres meses después, la llamada "nueva normalidad" hace que la distancia, higiene personal y las mascarillas (con excepciones a justificar), sean de uso obligatorio urbi et orbi, al menos hasta que se disponga de una vacuna o medicina eficaz contra el covid-19; es decir, para siempre, si el Gobierno se lo propone.
Eso sí, previa sumisión de Cs, hemos conseguido la proeza de ganarle medio metro a la distancia de seguridad (1,5 metros), medible con cintas métricas láser de máxima precisión, de venta en mercadillos de suvenires repartidos por toda la geografía nacional (incluidos Cataluña y País Vasco), serigrafiadas en morado con el logo de Podemos.
La pandemia ha servido para inocular el miedo como forma de control. Miedo a la enfermedad, a la inseguridad económica, al paro, a la autoridad... Y al miedo hay que tenerle miedo; con eso cuentan quienes nos gobiernan. Misión cumplida.
Saludos cordiales.
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