Contra los fumadores, Gobierno de pillos
"A este paso a los fumadores nos acabarán aplicando la vieja ley franquista de Bandidaje y Terrorismo".
Quien así se expresa es el inspector Méndez, peculiar personaje creado por Francisco González Ledesma, y bien podría decirlo si en este momento, en vez de recorrer las calles de Barcelona, recorriera las de cualquier localidad asturiana.
Leo con estupor lo recogido en el recientemente publicado decreto asturiano que regula las restricciones a aplicar en la fase 3 de la famosa desescalada. Aprovechando que el Guadiana pasa por Valladolid, se establece que "en este ámbito (terrazas hosteleras) se fomentará la recomendación de evitar en la medida de lo posible el consumo de tabaco, por la relación que esta actividad pudiera tener con el incremento del riesgo de transmisión del virus SARS-CoV-2".
Ahí es nada. Obviando la más absoluta inexistencia de evidencias sanitarias -ni siquiera indicios- que relacionen el consumo de tabaco con la transmisión del virus, se incluye en una norma "por si acaso". Viva el rigor jurídico. Como diría José Mota, aunque no tenga nada que ver una cosa con otra, "ya si eso, yo yaaaa...".
No sé si el señor Almeida, cuasi alcalde en la sombra de Oviedo, tendrá algo que decir al respecto, tan dado como es a exigir y a llorar en defensa de los intereses de la hostelería.
En cualquier caso, llama la atención la hipocresía del Gobierno asturiano, que aprovecha cualquier oportunidad, aun sin razón ni justificación alguna, para seguir dando vueltas de tuerca en la obsesiva persecución de la población fumadora. Si tan terrible es esta actividad, ¿por qué no la prohíben definitivamente de forma tajante? Ah, pero es que en ese caso se pierde la recaudación de los correspondientes impuestos, claro...
En fin, para acabar con algo de humor, vuelvo a recurrir al ínclito Méndez: "Méndez intentó fumar un cigarro faria del número uno, que es tabaco honrado y hecho para la soberanía del pueblo y la resignación de las masas. Porque durante los últimos siglos, el pueblo no había conseguido nada, pero al menos podía fumar en paz".
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