¿Ladran?
Una cosa es decir estupideces, e Isabel Ayuso ha dicho muchas, y otra cosa muy distinta es que sea tontina. Yo nunca he llamado tontina a la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, me parece de mal gusto y no creo necesario zaherir de palabra a la que ya va a tener bastante castigo de obra. Otros sí han llamado tontina a Adriana Lastra, bien directamente y sin tapujos o usando la ironía de una pretendida superioridad intelectual, solo pretendida, diciendo que anda “por las alturas especulativas”. ¿Ladran los varones de la izquierda, del “progreso”? (no dicen “barones”, sino varones), pues no, en tal caso ladrarían los varones y las hembras, porque en la progresía varones y hembras tienen el mismo don de la palabra y, si así fuere, del ladrido. La opinión sobre el teórico apasionamiento de los demás, sobre todo si no nos gusta ese supuesto apasionamiento, siempre es una opinión muy subjetiva. Los mastines no atacan al lobo, ni suelen ladrar esos perros nobles con afán protector de las ovejas, son los perros falderos los que ladran sin parar y a los que te tienes que quitar de encima, cuando se enganchan con sus dientes al bajo de tu pantalón, dando un par de meneos a la pierna. Los mastines ladran para avisar que las ovejas están a su cuidado y solo entonces ladran para avisar de eso a los lobos. ¡Ay! el Duce. Hay que hacer piruetas dialécticas inverosímiles y triples saltos mortales con tirabuzón para llamar Duche a Pablo Iglesias. Desde que algunos se han dado cuenta que la verdadera marquesa es Cayetana, la líder de los cayetanos, ahora ya no mola llamar a Iglesias marqués, ahora le vamos a llamar Duce, aunque hasta el peor informado, no voy a decir ni el más tontín ni la más tontina, sabe que el conocido por todos como Duce era el fascista Mussolini. No pueden dejar de llamar mentiroso al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En el país de los embustes el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ya veríamos quién estaba el primero en el ranking de los embusteros si estableciéramos una competición, pero les aseguro que no sería Sánchez. “Tranquila y a lo tuyo, Isabel”, dice la forofada. “Nadie les está achacando a ellos los muertos”, dijo Ayuso, ahora ya presa del pánico, en el programa de Ana Rosa Quintana el lunes 15 de este mes de junio. Hace cuatro días eran los perros izquierdistas, los que, según algunos, ladran, los culpables de los muertos, pero cuando tienes miedo de las querellas (había un protocolo criminal) y cuando tienes miedo de que los de Ciudadanos, que no quieren verse envueltos en todo eso, apoyen una moción de censura que encabece Gabilondo y te dejen en un brete, te moderas, te desdices y el lobo se convierte en corderito para que el perro mastín, ese pastor noble que protege siempre a las ovejas, hasta a las descarriadas, no Aznar, ni los que todavía te dicen “a lo tuyo”, que te abandonarán, no se cebe contigo.
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