Cada cual revive su foto y su postal
Con las postales y fotografías que repasamos estos días propicios para el recuerdo, nos llegan a algunos de nosotros –los más yayos– hermosos, o al menos nostálgicos y evocadores sentimientos construidos en nuestra juventud. Cierto que son recuerdos de una posguerra que había dejado atrás un millón de muertos, y hacia delante un país herido en las entrañas de cada españolito, que sin embargo no se empeñó en sofocar con odio cualquier intento de un renacer, cualquier pequeño fuego de esperanza, cualquier esfuerzo por pasar página, todos juntos. Y... contra todo pronóstico, se consiguió.
Volvamos la vista atrás sí, pero para congratularnos de aquel resultado, para seguir juntos y trabajar juntos, de modo que nunca ningún pescador en río revuelto, ningún estúpido nos arrebate la paz con la que crecimos y educamos a nuestros hijos, quizá tan solo por alcanzar su mezquina parcela de poder. Al contrario, contribuyamos como podamos para frenar el desarrollo de una España descontrolada, o controlada por espurios intereses. Que nuestro querido Antonio Machado pueda ya descansar sus temores. ¿Cómo?, educando a nuestros jóvenes en el conocimiento, en la verdad, en los principios, en la nobleza, en el honor, en el respeto, en el altruismo y en el amor.
Ya sé que es más fácil dejar que los enrede el sistema, y seguramente eso es lo que va a pasar, el sistema de este mundo que promueve un desarrollo aparentemente libertario, pero que en realidad lo que hace es poner en otras manos su futuro con contravalores, con veneno moral como cosa divertida. Total, un poco de bullying, alguna violación, violencia contra el más débil, violencia de todos contra uno, violencia cobarde, unos cuantos fuegos artificiales con contenedores de basura, algo de droga o de ruido para que nadie descanse, un ciclista menos en la carretera... son cosas de jóvenes, ya se sabe. En ese caso, puede que se adelante ya el Reino de Dios, el gobierno del Padre de todos los seres, y que ha de gobernar la Tierra como se hace en el cielo. Yo siguiendo el consejo de Jesús, lo pido todos los días.
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