Ya viene el año nuevo andino y mapuche
Inti Raymi 5.528. We Tripantu 12.487
El Inti Raymi es la fiesta que los pueblos de la región andina de toda Abya Ayala celebran en agradecimiento a la madre Naturaleza y al Tayta Inti por los productos, alimentos, la vida.
El prefecto del Azuay, capital de Cuenca, Yaku Pérez Guartambel, ha señalado que el Inti Raymi es una fiesta importante, pues en la cosmovisión de los pueblos indígenas constituye el agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra por la cosecha.
En los años 90 se daba un debate y reivindicación importante en torno a la plurinacionalidad, de varios estados con población indígena. Y se logró reconocer en las nuevas Constituciones de Ecuador y Bolivia. Esto tendría que ver con un sistema de gobierno y un modelo de organización política, económica y sociocultural que propugna la justicia, las libertades individuales y colectivas, el respeto, la reciprocidad, la solidaridad, el desarrollo equitativo del conjunto de la sociedad y de todas sus regiones y culturas, en base al reconocimiento jurídico-político y cultural de todas las Nacionalidades y Pueblos Indígenas.
Pero la plurinacionalidad es insuficiente para descolonizar el Estado y la sociedad.
Y con frecuencia esos gobiernos minimizan los derechos indígenas, o floclorizan asuntos como el Inti Raymi.
Lo cierto es que desde Chicago, en el Condado de Queens, New York; en Toronto, en Navarra y en Madrid, en Manchester y en Budapest… los indígenas y mestizos bailaron al son de la música autóctona, organizaron campeonatos de fútbol y ecuabol, y ofrecieron frutas a la Pachamama, hicieron la pampa mesa, comieron y bebieron chicha, la bebida preparada con maíz fermentada, el año pasado.
Es tiempo y espacio del encuentro con los antepasados, la ocasión propicia que permite vitalizar la espiritualidad indígena que por mucho tiempo ha permanecido oculta en las tradiciones religiosas de la Iglesia católica.
Hasta la década de los noventa del siglo pasado, esta festividad era celebrada en anonimato, en clandestinidad. Las poblaciones indígenas mantenían la tradición de celebrar las fiestas, principalmente en el mes de junio acudían a las montañas, bailaban y compartían la comida, pero estas festividades no eran conocidas como el Inti Raymi.
La fiesta indígena había sido invisibilizada por la Colonia y la imposición de las prácticas religiosas de las iglesias cristianas.
No se puede hablar de un Estado plurinacional sin haber cuestionado la pervivencia del racismo, la exclusión de los pueblos indígenas de la toma de decisiones políticas, el desconocer el derecho a la educación intercultural y la aplicación de la justicia indígena.
La apropiación turística del Inti Raymi en Perú, controlado incluso por empresas extranjeras, es parte de este esquema perverso.
También para este Inti Raymi del 2020 (como hace 30 años en el primer gran levantamiento indígena de Ecuador, que se volvía a repetir en octubre pasado contra el FMI) se estaban preparando movilizaciones fuertes, que han sido parcialmente postergadas por la pandemia sanitaria.
Año nuevo mapuche. We Tripantu.
“Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo indígena, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos”.
También la casta dominante chilena ha tratado de convertirlo en una cosa folclórica, para hacer sus negocios con el tema turístico, desviando la atención del fondo, que tiene que ver con el colonialismo cultural.
El año pasado, a propuesta de Bolivia bajo la Presidencia de Evo Morales, la ONU aprobaba reconocer cada 21 de junio como el “Día Internacional de Celebración del Solsticio”, y alentaba a los Estados miembros a dar a conocer la celebración del solsticio en sus diferentes manifestaciones, entre otras el Inti Raymi, el We Tripantu, el Wilkakuti y el Yasitata Guasú, y a que organicen eventos anuales para celebrarlo.
Elicura Chihuailaf, poeta mapuche, que se encuentra accidentalemente en Asturias, había escrito (en idioma mapuche, aquí traducido al castellano):
(Nueva salida del Sol)
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
y el Sol en un cántaro quebrado
Entre las hierbas las aves
esconden sus cabezas
y parece que la vertiente
posee el murmullo de tu corazón
¡We Tripantu!, dicen las niñas
y el rocío recogerá la lluvia
He vuelto, les digo
ahora soy un niño
¿Han visto al avestruz?
Traigan plantas, traigan flores
juguemos los juegos de los
Antepasados
muzay bebamos, que hermosos
en el cielo
están los árboles con sus troncos
de plata
(en ellos se miran estos Sueños
y los ríos que caen de la Luna)
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
Contigo he estado despierto
Madre Tierra
y en la mañana el agua fresca
es una constelación
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
¡Ya!, ha descansado el Sol.
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