El manejo del rebaño
¿Piensan las ovejas?, parece que no y también parece que están más protegidas dentro del rebaño. Van por veredas que el pastor les lleva y se alimentan de lo que les da de comer, no se preocupan de nada y todas son iguales; si alguna se descarría le echa los perros guardianes que las castigan con algunos mordiscos suaves en forma de aviso en los corvejones o el rabo, la oveja vuelve al rebaño y evitará en lo sucesivo salir de su triste destino camino polvoriento, pasto, agua y reproducción hasta su muerte sin darse cuenta de otro mundo más reconfortante considerando incluso feliz por desconocimiento de otra realidad.
Bien, pues con este símil muy bucólico quiero asimilarlo a lo que el Gobierno quiere hacer con la "ley Celaá", desea que la gente sea ignorante e incapacitarla para el pensamiento individual a fin de que siga a sus gobernantes sin tener capacidad de decisión por sí sola y sin descarríos. Un pueblo inculto es más fácil de llevar, de dirigir, no va a presentar problemas ni reacciones a sus gobernantes porque no va a tener líderes descarriados, ni posibilidades de rebelarse y aglutinar a grupos tras de sí en forma de rebeldía, además estará muy vigilado por perros guardianes y cencerros guías que le ayudarán a hacer el camino más llevadero por su días vividos llegando a ser en la medida de lo posible feliz por desconocimiento de otras alternativas de socialización y superación individual. La uniformidad colectiviza, en cambio el pensamiento libre crea angustia y ansias de romper los barrotes de la jaula del encierro. De seguir así, dentro de no muchas generaciones, todos felices en la esclavitud del pensamiento único. Gracias, señora Celaá, por enseñar sus cartas de forma tan burda y con tan poca oratoria convincente, ¡vive Dios que parece que se ha adelantado al futuro en su estulticia manifiesta!
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