Refugio y Derechos y bofetón en Langreo
Si Gaspar García Laviana levantara la cabeza, ¿tal vez se asustara por las medidas tomadas por la alcaldesa de Langreo?
Hace un año, un sábado como hoy, La Felguera era escenario de “una acción” teatral en el mercáu, a cuenta del Día mundial de las personas refugiadas. https://www.lne.es/cuencas/2019/06/23/consejo-solidaridad-celebra-langreo-dia/2492548.html
Este año desde el consejo local de cooperación se ha enviado una nota respecto al “Refugio”, pero no ha habido acciones concretas.
Dos, o tres, pueden ser los motivos: la pandemia (que sin embargo hace más vulnerables a las personas que aspiran al refugio), la no convocatoria del propio consejo, y la increíble eliminación de la cooperación langreana por decreto y sin consulta.
La Coordinadora asturiana de ONGd ha enviado un pronunciamiento de lamento, rechazo y sorpresa por los recortes drásticos efectuados en la cooperación langreana.
“Existiendo un consejo local de solidaridad y cooperación, de reciente creación y con buenas perspectivas de tareas unitarias, resulta una muestra de flaqueza, incomprensión y desconocimiento de dicho consejo, el no haberle convocado para buscar su asesoría, como así lo indica su reglamento aprobado por el Pleno municipal.
”También la flagrante contradicción con las políticas autonómicas de cooperación, pese a estar ambas administraciones gestionadas por el mismo color político.
”Solicitamos reunión urgente con la señora alcaldesa de Langreo”...
Integrantes del Consejo local de solidaridad y cooperación han exigido una reunión inmediata, que está a la espera de respuesta: si la concejala no lo convoca lo harían las propias asociaciones.
Los ultras, que en Langreo no tienen representación institucional, estarán encantados de que les hagan gratis su trabajo antipersonas.
Langreo. Día mundial de las personas refugiadas 20-J.
El año anterior, con presencia de autoridades salientes y entrantes del Ayuntamiento tras las recientes elecciones, el consejo local de solidaridad y cooperación de Langreo propiciaba una actividad en el espacio del mercado de los sábados en La Felguera, que daría que hablar. El grupo de teatro “El Lliaposu”, dirigido por Marino Franco, escenificaba una persecución racista en medio de las calles, se exhibían pancartas en el templete de la música, y solo en el “final feliz” se aclaraba a la población que todo había sido una representación, fuerte, de rechazo al racismo que sufren pobladores de la diversidad cultural.
Este año las circunstancias sanitarias no han propiciado una actividad de calle, pero la demanda de derechos en el día universal decretado por la ONU se mantiene.
Frente a muros, vallas y concertinas: “Derribemos muros, construyamos puentes”, se decía el año anterior y se vuelve a reiterar este.
De “Refugio” saben y mucho la gente saharaui, quienes tienen a la mitad de su población en un campo de refugiados desde 1975, mientras la otra mitad vive bajo la represión de Marruecos en su propia tierra, el Sahara Occidental, o bien en la diáspora.
Mientras el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana aplaude a Argelia por su decisión de brindar apoyo a los refugiados saharauis en plena crisis de la Covid-19... aquí el Tribunal Supremo ha establecido un cambio de criterio en que haber nacido antes de 1975 en el Sahara Occidental no da derecho a la nacionalidad española de origen. Hasta ahora muchos saharauis habían tenido la nacionalidad española tras haber demostrado ser españoles durante su infancia o ser descendientes de quienes lo fueron hasta 1975, fecha en la que España traicionó a la antigua colonia. Por ello se produjo una larga guerra entre el Frente Polisario, Mauritania y Marruecos, que logró ocupar la mayor parte del territorio.
Palestina: son 5,4 millones de personas que viven en campamentos sitiados, zonas sometidas a bloqueo militar, ciudades devastadas por los bombardeos, tiendas de campaña desprovistas de las condiciones mínimas para una vida digna, lugares de difícil acceso para la ayuda humanitaria... esos son los escenarios donde transcurre la vida de la población refugiada de Palestina, desde que un conflicto político les sorprendiera sin previo aviso hace más de 70 años. (UNRWA).
El olivo plantado por organizaciones e instituciones en el parque de la Felguera no ha podido tener esta año acompañamiento presencial, pero sí se ha recordado el robo de tierras por Israel. A las demandas tradicionales por la tierra, las organizaciones palestinas han añadido la preocupación por los prisioneros palestinos y su indefensión ante la pandemia sanitaria. Desde los campos de refugiados de Siria, Iraq, Líbano, desde la diáspora palestina por el mundo, desde Jerusalén Este, Galilea, y Gaza, y desde la solidaridad internacional se reclama por el derecho de los refugiados a volver a su casa.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha amparado el derecho a las acciones de boicot, sanciones y desinversiones al Estado de Israel, hasta que acabe la limpieza étnica, el apartheid y las personas refugiadas puedan cumplir su derecho al retorno.
Colombia sigue a la cabeza el desplazamiento mundial de personas desplazadas por la violencia y robo de tierras.
Con más de nueve millones de personas expulsadas con violencia de sus casas y de sus tierras sigue siendo el país del mundo con más víctimas de desplazamiento forzoso, por culpa del conflicto armado interno que el Gobierno se niega a resolver por vía dialogada, del accionar de los grupos de narcotraficantes y de los planes de inversión de las grandes empresas para las que el campesinado sigue siendo un estorbo a eliminar.
La llegada a Colombia hace una semana de 800 militares de los Estados Unidos sin el permiso del Congreso de la República, se suma a los factores violentos, expulsores de población que amenazan con agravar el problema.
Dice el ACNUR que cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror. 79,5 millones de personas.
La CEAR dice que... vivimos tiempos extraños, en los que todo el mundo necesita encontrar refugio del coronavirus. Más extraños aún para muchas personas que tienen que afrontar esta peligrosa pandemia lejos de su casa, porque la tuvieron que abandonar debido a la guerra, la violencia o la persecución. Y entre sus campañas virtuales la CEAR recoge firmas para acabar con las devoluciones en caliente y eliminar la norma que intenta darles cobertura legal: https://www.cear.es/firma-contra-devoluciones-caliente/
O para pedir al Gobierno español que, siguiendo la estela del Gobierno portugués y la recomendación del Consejo de Europa, ponga en marcha medidas de regularización extraordinaria con el fin de garantizar los derechos de las personas extranjeras en España. https://www.cear.es/firma-regularizacion-migrantes/ y ha presentado su informe anual, del refugio en 2019, y otro informe adicional sobre coronavirus en la población migrante y refugiada en nuestro país.
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