Hijos de
Es muy normal en España, sobre todo en lo que ahora llamamos la España vaciada, que se te identifique en muchos casos por el oficio de tu padre –perdón, de tu progenitor– y ni el hijo ni el padre se solían ofender, aunque fueras un ilustre profesional conocido. Generalmente era un orgullo.
Si tu padre, qué despiste, tu progenitor trabajaba en una carpintería lo normal es que fuera carpintero, y tú eras el hijo del carpintero.
Si tu progenitor “trabajaba” en una “empresa” que se dedicaba a actos de terrorismo con resultado de muerte, lo normal es que tu progenitor fuera terrorista, y también sería normal que se te pueda identificar como el hijo del terrorista y en algunos casos se tiene como un orgullo. En la calle esto ocurre, y si el Parlamento es la calle reducida, no veo razón para que este modo de parlar se lleve a los tribunales. Aunque no nos guste, se debe de aceptar, seas hijo/a de carpintero, terrorista o marqués.
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