Cambio de denominación de una calle en la villa de Tineo
Atendiendo a las exigencias de la Ley de Memoria Democrática del Principado de Asturias, aprobada el año pasado. Y al que este y otros ayuntamientos ya se había dirigido la Consejería de Presidencia para que, en un plazo máximo de un mes, tuviesen a bien retirar todos los elementos que aún exaltasen la dictadura del general Franco, dictamen que estos municipios no pudieron llevar a cabo al expirar el plazo el pasado 8 de marzo, a causa de la pausa administrativa surgida como consecuencia de la alarma sanitaria por la consabida pandemia de coronavirus. Una vez aplacada la amenaza vírica y la reanudación administrativa, el Ejecutivo ha trasladado a los distintos ayuntamientos el mandato para que este se haga efectivo.
En el caso del Ayuntamiento de Tineo, se trata de la retirada del rótulo de la calle que en su día le otorgó el Ayuntamiento de Tineo al político Sr. Calvo Sotelo.
Y aquí es donde entraría mi sugerencia para una nueva dedicación. Se trataría de sustituir esta denominación por el del militar tinetense don Ramón Antonio Rodríguez-Villademoros y Carvajal. Militar nacido en Folgueras de Cornás, parroquia de San Miguel de Bárcena, el 15 de septiembre de 1781 y fallecido en Vuelta y Media, Alto Perú, el 16 de octubre de 1815. En la lucha por la emancipación de los países del Río de la Plata. Hijo de un escribano de número natural de Folgueras de Cornás, Tineo, don Manuel Rodríguez-Villademoros Sánchez, cuya riqueza de protocolos notariales se conservan en el Archivo Histórico de Asturias; y de doña Josefa Carvajal y Candamo.
En 1801 emigró al Uruguay con destino a la administración de una de las muchas haciendas que poseía la Casa de Durán y Quadra. El 28 de agosto de 1805, Ramón A. de Villademoros contrae matrimonio en la iglesia Matriz de Montevideo, a los veintitrés años de edad, con la montevideana doña Jacinta Palomeque Castellanos, parece ser que, merced a la amistad y favor de don Carlos Anaya, administrador general de la Casa de Durán, se establecen después de casados en la costa de Sarandí, del Departamento de Cerro Largo, al cuidado de una estancia, propiedad luego del matrimonio, y suponemos que procedente de la Casa Durán. En ella nació el 30 de septiembre de 1806 el primero de los cinco hijos habidos entre don Ramón y doña Jacinta, el cual sería apadrinado por don Carlos Anaya, con su nombre. En 1809 don Ramón Villademoros se traslada con su familia al Departamento de Montevideo; entretanto, proclamada la Independencia y Libertad de las Provincias Argentinas, por mayo de 1810 y siendo de ideología liberal, cual buen tinetense, abrazó la causa de libertad desde los primeros pasos que las colonias dieron hacia la manumisión, y tomando el partido de la revolución de América, se incorporó como tal a la de 1811. Capturado por los patriotas de la Provincia Argentina, ese mismo 1811, y conducido a Mercedes ante el General del Ejército Patrio; quien una vez impuesto de los sentimientos liberales de aquel, lo condecoró con el grado de subteniente de Caballería. El 10 de junio de 1811 el General Rondeau ponía diez hombres a la disposición de Villademoros y le autorizaba a solicitar de los jefes del Partido auxilio para la comisión de recoger caballos, los cuales, conforme iba realizando aquella, los distribuía a fin de quedar expedito para otras acciones...
Este militar aún conserva estrecho parentesco en el mencionado de Folgueras de Cornás; y también en la ciudad de Montevideo. Aquí se ha dado su nombre a la calle que corre desde Avellaneda, atravesando la Avda. 8 de Octubre, hasta la de Luis Sacarello. Rótulo que encierra uno de los tantos honores que Asturias tiene hincados, para su mayor gloria, en el Río de la Plata.
Al respecto, una sola anécdota podría dar lustre e importancia histórica a la invitación de designar a este personaje candidato al merecimiento de una calle. En visita institucional al Uruguay el entonces presidente del Consejo de Comunidades Asturianas en el Mundo, el también tinetense don Manuel Fernández de la Cera, consejero que fue de Cultura en el Gobierno de don Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos, y posteriormente diputado en la Junta General. Refería al autor de estas líneas como el mismísimo presidente de aquel país, le manifestaba su satisfacción al conocer personalmente a un coterráneo del egregio nativo de Tineo. Y cómo le mostraba la intención de hacer efectiva su presencia en la villa de Tineo (aquel verano tenía previsto viajar privadamente a nuestro país) y participar en el evento personalmente si a Villademoros se le daba una calle en Tineo.
A insinuación del Sr. Fernández de la Cera, me ocupé de trasladar en su momento aquella intención a un responsable de Cultura del Ayuntamiento de Tineo (léase no concejal), quien ignoraba la existencia de este célebre tinetense; y del que un servidor ya tenía noticias hacía años (a través de padrones y otras fuentes), y a quien informé detalladamente los aspectos de su apasionante semblanza, el que a los pocos días me responde que era imposible el hacer alardes a Villademoros por haber luchado contra los españoles...
Para más información les invito a consultar mi libro “Antecedentes y evolución histórica de la Casa Rodríguez-Villademoros, establecida en Folgueras de Cornás, Tineo, en el siglo XVII’’. En cuyas páginas 90 y ss. se incluye una extensa biografía de este Sr., en parte basada de otro escrito de mi admirado amigo el ilustre don José Luis Pérez de Castro, al que espero visitar nuevamente el próximo verano en su casona señorial de Figueras y escudriñar de nuevo el impresionante archivo documental que las paredes de su señorial morada atesoran.
Si la Corporación del Ayuntamiento de Tineo aún no tienen dispuesto el sustituir el nombre del Sr. Calvo Sotelo por un nuevo nominado, pienso que sería el momento de rendir un tributo de reconocimiento y admiración a uno de los muchos hijos de este Tineo eterno, al que oportunamente y mucho antes otro país honró su memoria con una de sus calles más principales.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

