La Paloma
He oído por la Radio, en la soledad de mi cuarto, que un niño de 8 años que jugaba con su hermano en el jardín próximo a su casa, al ver una paloma blanca con alas grises que abandonaba la fronda de un árbol y se posaba en el respaldo de un banco de madera, exclamaba: ¡Mamá, mira, una paloma!
Pero esto no pasó cualquier día, pasó el día en que por primera vez tras la cuarentena el niño y su madre estaban autorizados a disfrutar de la libertad y estaban libres de salir del "confinamiento" para gozar del cielo, el sol y la sombra verde de los árboles del parque.
Quizás ese niño que jugaba con otros niños no sabía que hace muchos siglos otra paloma blanca con un ramo de olivo en el pico se posó en la cubierta del Arca de Noé y también Sem le dijo a su madre, Naamah: ¡Mamá, mira, una paloma!
Aquella paloma de la Biblia trajo el anuncio del fin del Diluvio... Confiemos en que la paloma blanca con alas grises que abandonó la rama del árbol en el jardín donde jugaba el niño nos anuncie el fin de la epidemia que no hemos podido evitar ni el Gobierno gestionar.
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