El Negrón
Vivimos unas épocas, unos momentos muy peculiares y por circunstancias o episodios vividos en nuestro propio entorno o en territorios a miles y miles de kilómetros que nos llegan debido a una expansión instantánea, exponencial, masiva y explosiva de las comunicaciones y redes sociales actuales, hace que cualquier acontecimiento o noticia, una facción de la sociedad la magnifica, la altera o la anula hasta hacerla desaparecer, dependiendo si ello beneficia o perjudica a sus intereses políticos, idearios o económicos.
Desde hace unos días estamos inmersos en una noticia desgraciada, luctuosa y condenable, magnificada y reproducida por todos los medios de comunicación de manera persistente una y mil veces, y gran parte de la sociedad se hinca de una rodilla y gesticula de una forma peculiar, como efigie condenatoria del suceso, pidiendo perdón a la actual sociedad.
Todo ello es protestando por algo indigno que ocurría en otro país, y me pregunto cuántos atropellos, indignidades, injusticias, abusos de poder, violaciones, asesinatos, hambrunas, etc., se silencian y tienen una carga emocional y trascendencia en cualquier vertiente infinitamente mayor que lo que estos días nos están describiendo.
Entiendo que estamos en una sociedad manipulable y manipulada hasta la saciedad.
Decapitan y derriban estatuas, monumentos de personajes históricos. Como figura significativa la de Cristóbal Colon, dicen que fue malo malísimo con argumentos que ellos mismos describen, deforman e imponen sus normas sus parámetros para enjuiciarlos y condenarlos. La incultura, la deformación, el revanchismo y la destrucción de lo establecido, sin más.Juzgar acontecimientos históricos ocurridos siglos atrás con los parámetros actuales es una falsedad, una hipocresía y una deformación
Es una tragedia social, una auténtica pandemia que no se ataja con confinamientos, medicación o vacunas, destruir lo establecido e imponer su "verdad". La educación sin cortapisas, sin idearios políticos, la universalidad, el premio al trabajo, al esfuerzo, al tesón y la honradez, valores que debieran ser pauta e ideario desde la enseñanza primaria, y después la vida colocaría a cada uno en su lugar, personas con capacidad de discernimiento, criterio, y no borregos estabulados, manipulados y conducidos, sería el tratamiento conveniente para evitar, paliar, lo que estamos viendo.
Deseo aportar una idea, una sugerencia, en aras de la corrección social y política imperante para evitar cualquier sospecha o malentendido de racismo que pudieran achacarnos a los asturianos. Debemos buscar y encontrar una denominación más en línea con el pensamiento imperante. Aquí en Asturias tenemos un monte que limita con León denominado el Negrón, ¡qué racismo, qué desprecio al color de la piel, qué discriminación, qué insulto! ¡Busquemos otro nombre!
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