Invirtamos en personas
No solo hemos de enfrentarnos al enorme paro que causará esta pandemia, sino que ya antes estábamos inmersos en los problemas energéticos del cambio climático y del descenso del comercio global. Habrá cosas positivas en estas calamidades, y una de ellas puede ser la aplicación de la teoría del “Donuts” de la economista inglesa Kate Raworth, que trabaja para la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge.
Nuestro comportamiento económico y de actividad es suicida y, por tanto, estúpido y poco inteligente. Hemos de poner límites a nuestro uso productivo y límites a la insatisfacción de las necesidades básicas de las personas. Entre ambos estaría la zona inteligente o de confort.
Son tiempos de dar cancha a los emprendedores de no importa qué tamaño o tipo de empresa, pero que busquen el desarrollo de actividades limpias y necesarias. Ha sonado la hora de que las administraciones públicas sean emprendedoras e inversoras para establecer esa zona inteligente que busque el bien propio como sociedad y el bien del mundo en general. Hay países que desde lo público compran acciones de empresas privadas rentables que les pagan buenos dividendos y, obviamente, también impuestos. Son administraciones públicas emprendedoras e inversoras que no quieren ofrecer subvenciones a las empresas, y mucho menos comprarlas cuando lo privado quiere cerrar. No se puede seguir tirando el dinero a un pozo sin fondo, ninguneando la aldea que quedó alejada de toda automatización productiva en agricultura, ganadería o pesca, y de toda conexión o comunicación. Sin automatización y comunicación en la aldea, nada llegará a ser rentable. Es preciso invertir e investigar en la obtención de hidrógeno limpio como fuente de energía.
Algunos empresarios creen que esto se arregla bajando impuestos, pero luego piden ayudas y subvenciones. Si los nuevos empresarios no son capaces de emprender porque nadie les ayuda, ¿qué tipo de subvención vamos a dar a los viejos que no son capaces de incrementar el empleo y que no cejan en pedir subvenciones con bajada de impuestos? Ante esta tesitura se ha de activar y premiar a las personas que trabajan en las empresas que pagan buenos impuestos a la Administración, o que desarrollan ocupaciones que interesen a la Administración. Es decir: una prima salarial que permita a las buenas empresas seleccionar a las mejores para sus ocupaciones y crecer, al hacerse atractivas a las personas por ese estímulo económico que la Administración da a las ocupaciones que han ofertado, o que la Administración ha elegido primar cuando se desarrollen en no importa qué empresa: investigadores e innovadores.
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