La brigada antisatánica
Además de la “policía patriótica” y las fieras banderías patrioteras de Vox, ahora tenemos a los apóstoles contra Satanás. Estos recaderos de Dios están comandados por el exministro pepero de Interior con Rajoy -cual cartujo Torquemada compungido- Jorge Fernández Díaz; por el presidente de la ultracatólica UCAM murciana, José Luis Mendoza, notorio miembro del Camino Neocatecumenal (Los Kikos); por el arzobispo de Valencia, Cañizares, y se le añade el forense judicial, J. Lorenzo Rego -ferviente legionario de Cristo-, que anatemizó al feminismo del 8-M.
Todo está ya claro: la covid-19 es obra demoníaca, o, como dice el cardenal Cañizares, diabólica, del diablo, que sí existe y “trabaja” intensamente en plena pandemia. Y para rematar su necedad, Cañizares pontificó en una misa que “la vacuna contra el coronavirus se hace con ‘fetos abortados’”. Y, claro, quién iba a controlar a Belcebú cuando expande sus garras sobre la nacionalcatólica España: solo la brigada apostólica antisatánica.
Lo malo para el cardenal ultraortodoxo católico es que este jodido virus es algo más, bastante más, que diabólico. Es un ataque en forma de bicho “rojeras” socialcomunista, chavista, bolivariano y castrista, además.
Durante la pandemia vírica del covid-19 y el estado de alarma impuesto -dicen estos beatíficos catequistas- se han mostrado muy activos y beligerantes los discípulos luciferinos. ¡Sí, todo eso es tarea de Satán! Lo han advertido el cardenal Cañizares y el exministro Fernández Díaz, sí, ese de las condecoraciones y medallitas a cientos de vírgenes y policías corruptos.
Y a ellos se ha sumado el presidente de la UCAM, J. L. Mendoza. Este devoto “kiko” predica que la “vacuna contra el coronavirus tiene un ‘micro chis satánico’ (así como suena) que se nos inocula para controlar nuestra libertad cuando nos la inyecten”. Mendoza afirmó tajantemente que el coronavirus es una enfermedad causada por “las fuerzas oscuras del Mal, del Anticristo y quienes le sirven, sus esclavos y lacayos”.
Este ultracristiano pertenece a los neocatecomunales “kikos” desde la juventud y tiene a Kiko Argüello y a Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, entre sus referentes personales. Padre de 14 hijos, el acérrimo “kiko” tuvo que sentarse ante la justicia por decir que el matrimonio homosexual es “una aberración a los ojos de Dios”. Finalmente fue archivada la causa.
El otro piadoso cofrade, Fernández Díaz, nos confirma una conversación privada con el emérito Papa Benedicto XVI. “Me dijo que el diablo sabe los servicios prestados por España a la Iglesia de Cristo y por eso ataca especialmente a los mejores con gran virulencia (coronavirus). El diablo quiere destruir España”. Y añadió: “Aunque para impedir los designios del Mal es necesario -apuntó el Papa- que se apliquen cuatro herramientas: humildad, oración, sufrimiento y devoción en la Santísima Virgen”.
Ni qué decir tiene que el exministro Fernández Díaz es un ferviente ultracatólico, apostólico, romano y supernumerario del Opus Dei. Sus orígenes familiares son castrenses y de sacristía, nada menos.
Por lo que él atestigua -muy convencido-, tiene siempre a mano su propio Ángel de la Guardia, al que llama “Marcelo”. Sin complejos dice que “Marcelo me ayuda en pequeñas cosas, como aparcar el coche. Y también en las grandes, siempre me auxilia”.
Con ángel guardián o sin él, como no podía ser de otra manera, Fernández Díaz también ha cobrado durante años sobresueldos del PP, el de la caja en b de Bárcenas y Rajoy.
Hay muchos más militantes detrás de esas brigadas misioneras que ven visiones mesiánicas o predicen los males malísimos que nos depara el “rojerío” de Unidas Podemos, y así hasta la extenuación. Ahí están los descerebrados “amigos” de las teorías conspiratorias como M. Bosé, los “antivacunas” contra la covid-19, los militantes de extrema derecha de Vox, los seguidores de las demagogias del bolsonarismo y el trumpismo. Estos y algunos famosos más han contribuido a extender disparatadas conjeturas y teorías conspirativas sobre la pandemia.
Otra haciendo milagritos -cual Virgen Concepción de Murillo- es Isabel la “Payuso” cuando valora la misión del hospital de Ifema. Un milagro, por cierto, que no cayó del cielo. Díaz Ayuso presenta el megasanatorio como un extraordinario portento atribuido a la intervención divina. Pero habrá que verlo mejor como una práctica de ilusionismo, y no como fenómeno religioso. “Y es que no tiene poca magia haber hecho desaparecer 59 millones de las arcas públicas en tan solo 41 días”. Cosas de la “Payuso”...
Otros que andan también jugueteando con la pandemia, los muertos y con la destrucción del Gobierno de coalición (PSOE-Unidas Podemos) es la FAES (chiringuito de Asnal). Apoyan la treta del PP en Europa de aliarse con los halcones económicos para asfixiar a Pésanchez.
El think tank ultraconservador (FAES) y el PP lo niegan. Pero ya sabemos que para Asnal eso del “cuanto peor, es mejor”. “Si las cosas van mal en España, mejor para nosotros, para el PP”.
El entorno mediático del expresidente “el faraón” construye constantemente fabulaciones conspiranoicas ultraderechistas para acorralar al Gobierno de coalición.
Pero quién es aquí Mefistófeles, ¿Asnal, Casado o Pesánchez y Piglesias? Lo digo por eso de que “cuando el diablo está ocioso, mata moscas con el rabo”.
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