Morricone: "No quiero molestar"
Los amantes del cine nos sentimos un poco más huérfanos con la marcha del maestro Ennio Morricone. Parte de mi universo cultural ha crecido con sus bandas sonoras y muchas veces en mi casa su música estaba presente como la de cualquier otro género musical, compositor o cantautor.
La primera vez que tuve la suerte de descubrir que el cine no solo eran imágenes y diálogos bien construidos fue en 1966 con "El bueno, el malo y el feo". A partir de entonces empecé a ver el cine de otra manera; mejor dicho, descubrí otra dimensión en el cine. Con el tiempo, las imágenes que recuerdo de mis películas favoritas están irremediablemente asociadas a las bandas sonoras y ello se lo debo a Morricone, porque la música en el cine es capaz de decirnos lo que las palabras no dicen.
"La muerte tenía un precio", "Novecento", "La Misión", "Erase una vez América", "Cinema Paradiso", "Los Intocables"..., así hasta 500 bandas sonoras, constituyen una parte importante de la historia de esa fábrica de sueños que es el Séptimo Arte. Fábrica de sueños compartida que se desmorona desde hace años y que el director Giuseppe Tornatore en "Cinema Paradiso" (1988) supo reflejar como nadie en la escena en la que el Ayuntamiento de Giancaldo (pueblo ficticio de Sicilia) decide su voladura para construir un aparcamiento en presencia de todos aquellos que, ya mayores, recuerdan sus sueños y sus vidas dentro de la sala de cine. Entre ellos se encuentra un prestigioso director de cine que triunfa en el extranjero, pero que, al volver a su pueblo, "vuelve" a ser Toto, el niño que descubrió el mundo a través del cine. Todos los amantes del cine, en la infancia, de alguna manera hemos sido Toto.
Cuando se produce la voladura del Cine Paradiso, solo la música de Morrione puede expresar lo que representa el final de una época, el final del mundo de los sueños compartidos. Por todo ello la Fundación Princesa de Asturias le concedió el pasado día 5 de junio, junto a otro grande de las bandas sonoras, John Wiiliams, el premio de las Artes. No podrá recibirlo. Su muerte nos ha privado de disfrutar de su presencia en Asturias, pero en su mensaje final nos ha legado que además de querer un funeral estrictamente íntimo... "no quiero molestar"
Gracias, maestro.
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