¿Armas o salud?
Séptimo país en el rango del comercio de armas. Triste récord.
Lo ha mostrado de nuevo el Centro de investigaciones para la Paz, Delás. Este centro publicará en las próximas semanas un libro en el que analiza la venta de material militar entre 2005 y 2017. Concluye que ha habido casos en los que se han adoptado "decisiones claramente ilegales".
¿Armas o salud? Sigue siendo el dilema vital.
El negocio armamentístico ha avanzado a pasos agigantados en España durante los últimos 15 años. Así, bajo el silencio garantizado por la ley de Secretos Oficiales, las ventas de armamento español a distintos países -también a aquellos señalados por violar los derechos humanos- han experimentado un repunte y consolidación.
De ello trata en el libro "Armas, negocio, política, opacidad", elaborado por el Centro de Estudios por la Paz.
España es uno de los principales países exportadores de armamento del mundo. En el período analizado en este libro (2005-2017) ocupa la séptima posición en la clasificación de los países exportadores de armas, según los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el prestigioso SIPRI.
Buscando una explicación a ese crecimiento de España en el ranking mundial de venta de armas, los investigadores sostienen que responde, principalmente, a tres causas fundamentales: "la participación de España en programas internacionales con otros países de la Unión Europea para desarrollar sistemas de armamento, una interpretación poco exigente de la legislación que establece controles sobre el comercio internacional de material de defensa y una política gubernamental continuada de fomento de las exportaciones de armamento".
Los coordinadores de este trabajo apuntan que las ventas de armamento español se producen con mayor incidencia en Oriente Medio y Asia.
Hay otro asunto que también entra en juego: la realidad de los países que compran armamento fabricado en este país. "Las estadísticas oficiales ponen de manifiesto que el Gobierno español está llevando a cabo una aplicación muy poco rigurosa de la legislación".
Surge entonces el caso de Arabia Saudí, uno de los principales compradores de armas españolas.
"El caso más llamativo tal vez sea la autorización de exportación de armamento a Arabia Saudí, país en el que existe un alto riesgo de que dicho armamento sea utilizado en la guerra de Yemen". El informe advierte también sobre otros casos de dudosa legalidad que se han registrado durante el período analizado: la venta de armas a Libia, así como "las municiones de caza exportadas a Camerún que fueron desviadas a la República Centroafricana y la transferencia de municiones a Ghana".
El documento subraya otro aspecto clave en este negocio: la falta de información pública sobre este negocio. De hecho, España mantiene vigente un acuerdo mediante el que se decretó la confidencialidad absoluta sobre las autorizaciones de venta de armamento, para lo cual se basó en la ley de Secretos Oficiales de la dictadura franquista.
La secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, defendió en la Comisión de Defensa del Congreso el mantenimiento de esa política de secretismo, aludiendo a la necesidad de proteger los contratos que puedan surgir en el ámbito de la venta de armamento.
Recuerdan los investigadores además que la política de fomento de las exportaciones "se ha visto salpicada por el escándalo de la empresa pública DEFEX, implicada en una presunta trama de corrupción y pago de comisiones ilegales en contratos de ventas de armas a Angola, Arabia Saudí, Brasil, Camerún y Egipto".
Las exportaciones también se emplean para favorecer las relaciones diplomáticas, como en el caso de las donaciones a Marruecos en 2008 por el precio simbólico de un euro. Incluso pueden emplearse como un instrumento de injerencia militar; de menor intensidad que el envío de tropas al extranjero y, por tanto, con un menor coste político para el Gobierno". Un negocio, para algunos, muy rentable.
¿Gastos militares?... para escuelas y hospitales.
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