Don Ramón y su monotema
Hay gente que dice que lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal, y otros que dicen que lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien. A mí me gusta más la segunda frase, porque si cierto tipo de personas hablaran bien de mí empezaría a preocuparme muy seriamente. Entre ese tipo de personas está un tal Ramón Alonso Nieda, que me alude en una Carta a los Lectores porque no le ha sentado bien que yo saliera en defensa del líder de Podemos y que dijera que hay asuntos muchísimos más graves que la famosa tarjeta telefónica que rueda por las redacciones de los periódicos-basura (lo reitero) y que también tenía el excomisario Villarejo (también lo vuelvo a reiterar). A este señor, a don Ramón, le importa un pimiento la tarjeta de marras, lo único que le inquieta, como a otros muchos, es que “los comunistas” estén en el Gobierno, por eso no hace otra cosa que criticar (está en su perfecto derecho) a la izquierda radical y a su líder mientras soslaya la gravedad de las actuaciones de otros, como las del anterior jefe de Estado. La prensa-basura y los medios de comunicación-basura no son solo “OK Diario”, cuando se trata de hablar de Podemos; para darse cuenta de ello no hace falta más que ver cómo han descontextualizado las palabras de Iglesias sobre la “normalización” del insulto. Muchos han opinado sobre este asunto, incluso ministras socialistas, pero muy pocos han escuchado todo lo que dijo Iglesias en su disertación, eso no les interesa. De todas formas, don Ramón, aunque no se ha dado cuenta, es un seguidor acérrimo del falso Iglesias, el Iglesias que nos quieren hacer pasar por defensor de los insultos, porque en sus escritos contra Podemos y su líder (es su monotema) emplea los insultos con profusión. No suelo salir yo a contestar a los que me aluden o me critican, porque entonces no haría otra cosa más que eso; tampoco creo que Iglesias y su partido, al que, por cierto, no pertenezco, necesiten que yo les defienda (a veces los ataco muy duramente), pero el señor Alonso comete un error muy grave en su escrito, en la carta donde me alude (otro más), al poner en duda mi defensa de las mujeres (¿hembras?), porque no hay nadie en este país que haya escrito más contra la prostitución, contra los vientres de alquiler y contra la aberrante ceremonia gitana del “pañuelo” que yo. Eso, más que otras chorradas, es defender a las mujeres. Don Ramón no tiene autoridad moral para hablar de ciertos temas, que nunca ha criticado en sus escritos, ni para poner en duda mi defensa, a ultranza, de las mujeres.
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