Piedad para don Wenceslao
¡Qué mal lo debe estar pasando este hombre! Desde que perdió, una vez más, las elecciones a la Alcaldía de Oviedo no deja de inventar bulos, hacer juicios de valor cuasi obscenos sobre los que le han derrotado en las urnas limpiamente y augurar para nuestra ciudad una catástrofe inminente.
Ya en los primerísimos días posteriores a su derrota, evidenciando su mal perder y sin esperar a los cien días de gracia que tradicionalmente se dan a todo nuevo gobierno, acusó al nuevo equipo, especialmente en la persona del señor Canteli, de más o menos venir el caos, sembrando el despilfarro, tildándole de ignorante y vaticinando que con él irían por el sumidero todos los “logros” conseguidos por él y su equipo.
Con un estilo vergonzante no tuvo reparos en denigrar la etapa profesional del señor Canteli como director regional de Banesto para desacreditarlo. Si esto es ya de por sí una bajeza moral, qué sabe, qué conoce don Wenceslao de los logros o fracasos del señor Canteli en esa responsabilidad. ¿Conoce si lo objetivos humanos, económicos, comerciales o de otra índole exigidos por Banesto se han cumplido? ¿Sabe si con él la cuota de mercado regional se ha reducido o se ha expandido? Don Wenceslao sabe de todo esto tanto como yo, o sea, nada de nada. Pero, aunque lo supiera, que un perdedor invoque en una contienda política alusiones denigratorias a la vida profesional de su ganador habla del talante de don Wenceslao.
¿Se considera usted, don Wenceslao, un demócrata? Si contesta sí, perdone que se lo diga, no es cierto.
No hace tanto don Wenceslao alabó la gestión del señor Canteli en el Centro Asturiano, cuando no pensaba que tiempo después se convertiría en su rival ganador. Cosas veredes, amigo Sancho.
Es el señor Wenceslao ¿una persona con empatía, cercana, preparada e ideal para ostentar la Alcaldía de Oviedo? Si lo es, lo disimuló mientras fue alcalde y a lo largo de su trayectoria política. Dicen que se aprende más de las derrotas que de las victorias, don Wenceslao parece negar esa afirmación.
Tampoco la mayoría de los ovetenses hemos percibido cualidades para votarle. Si llegó a la Alcaldía fue porque, habiendo perdido, le apoyaron esos grupos “progresistas” que sí sabían gestionar, tanto como el propio señor Wenceslao por lo que se ve.
Modere su lenguaje, don Wenceslao, no insulte más a los miles de ovetenses que hemos votado al nuevo equipo, llévelo con resignación y espere a la próxima oportunidad que, a lo peor, le resultará más favorable, compórtese con un demócrata de verdad, no de boquilla, disimule, aunque le cueste, su rencor, no se compadezca ni llore por los ovetenses, don Wenceslao, compadézcase y llore por usted mismo.
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