Un recuerdo para Marcelo Campanal
El día 25 de mayo de 2020 el mundo del deporte perdió un gran referente dentro del ámbito regional y nacional. Marcelo Campanal, aparte de ser un futbolista ejemplar, fue un deportista ambicioso que destacó en casi todas las disciplinas. En atletismo batió algún nombrado récord en 100 metros lisos, y consiguió también logros importantes en salto de altura, salto de longitud y triple salto. Todas estas fueron siempre marcas no convalidadas a nivel deportivo, puesto que siempre participaba en ellas en calidad de futbolista profesional.
En sus años de jugador formó parte de la plantilla del Sevilla F. C., equipo en el que permaneció diecisiete años y al que había llegado desde de su Avilés natal con 16 años. En 1948, Marcelo embarcó en Avilés hacia Sevilla, donde llegaría atravesando el río Guadalquivir. En el club hispalense le esperaría su tío Guillermo, también jugador del Sevilla además de jugador internacional.
Tras consolidarse como jugador en el club sevillano vendría su debut con la selección española. Tenía entonces 20 años. A los 23 ya habría logrado imponerse como capitán del equipo nacional y ya más tarde, a la edad de 34, vendría el fichaje con el Deportivo de La Coruña, donde jugaría dos años y lograría el ascenso a Primera División.
Habiendo dejado el fútbol profesional, volvería a Sevilla para comenzar su carrera como entrenador en la selección andaluza, aunque no tardará en darse cuenta de que aquella no sería su verdadera vocación, experimentaba demasiada tensión en los banquillos, por lo que decidirá retornar a su querida Avilés para empezar una nueva trayectoria acompañado de su familia.
Allí fichará por el club de la villa a coste de cero pesetas. Esto ocurre a principios de 1970. Durante esta temporada no jugará muchos partidos, puesto que una importante lesión de rodilla le impide estar a pleno rendimiento. Además, ya hacía años Campanal había perdido un riñón consecuencia de un accidentado encontronazo con el que fuera extremo del Real Madrid Gento. Tiempo más tarde Muro de Zaro, presidente del Ensidesa, le contratará para llevar la preparación física de todos los equipos, puesto que Campanal sigue renunciando al cargo de entrenador.
Pasado el tiempo, años más tarde, emprende actividad empresarial abriendo un gimnasio en Avilés, en el que trabajará hasta su jubilación. Su actividad deportiva continuará en décadas posteriores y así logrará imponerse como subcampeón de tenis en la categoría de veteranos, además de participar en campeonatos de atletismo en las modalidades de lanzamiento de peso, salto de altura, salto de longitud, triple salto y salto con pértiga. Campanal, durante esta etapa, conseguirá notorios éxitos deportivos que ya en una edad cada vez más avanzada consolidarán su valía, su tesón y su pasión por el deporte. Solo una repentina enfermedad pondrá freno a sus aspiraciones a la edad de 88 años, cuando aún aspiraba a seguir compitiendo en estas disciplinas.
Cabe destacar que Campanal, de no haber sido por Ramón Sánchez, presidente del Sevilla, quien a toda costa quiso retenerlo como jugador del club hispalense, habría jugado en muchas más ocasiones como internacional e incluso habría aceptado las ofertas de otros importantes clubes como el Madrid, Barcelona, Milán o Juventus de Turín, ya que en aquellos momentos era uno de los mejores centrales de fútbol que había en el mundo.
Rara vez un deportista reúne todas las cualidades físicas de las que estaba dotado Campanal, y escasas son también las ocasiones en las que apenas cuente con lesiones en su historial médico-deportivo. Pero en el caso de Campanal estas circunstancias se combinaban convirtiendo sus aptitudes para el juego en una excepción sin precedentes. Él mismo recordaba con satisfacción las pocas ocasiones en que sufriría algún tipo de lesión.
La trayectoria profesional de Marcelo Campanal está ligada a toda una vida entregada al esfuerzo personal, a su pasión por el fútbol y al deporte en general. Por ello, reconociendo el mérito de su trabajo y esfuerzo en su profesión mantenemos vivo su recuerdo y lo elevamos a categoría de referente para las generaciones futuras.
Por ello es por lo que su nombre, como ya lo es el de otras ilustres personalidades de la ciudad de Avilés, creo debería perpetuarse en la memoria colectiva de todos y en especial en la que fue su ciudad natal.
Con este breve recuerdo a mi gran amigo Campanal hago un llamamiento a todas las autoridades de la ciudad de Avilés, a su alcaldesa y a todos los que tuvieron la suerte de compartir algún momento de la vida con Marcelo Campanal, para que de alguna manera pueda llevarse a cabo la iniciativa de recordar la figura de este jugador avilesino y de que su nombre forme parte de la historia de nuestro deporte.
Gracias, Marcelo, por haber sido una lección de vida para todos los que tuvimos la suerte de conocerte personalmente. Gracias, Marcelo, por tu amistad.
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