El retorno a la esclavitud
Desde el inicio de la legislatura, no dejan de aparecer noticias y medidas que hacen que nuestro inconsciente diga: “Esto no va a terminar bien”.
La penúltima, el fiasco Nadia Calviño, que, apoyada en público por el PP, Ciudadanos y Vox, ha fallado en su intento de presidir el Eurogrupo. Perdón, ¿he dicho “apoyada por el PP”? Rectifico; la culpa la tiene el PP, precisamente, o al menos eso ha dicho Pablo Iglesias (y lo que dice Iglesias va a misa), que ha acusado a los populares de trabajar para impedir que Nadia presidiera el Eurogrupo, y para que hubiera recortes en España. Para las feministas, el culpable será, lógicamente, el maldito patriarcado.
Nuevamente la historia se repite, puesto que, ya en 2015, el exministro popular Luis de Guindos corrió la misma suerte, esa vez “avalado" por el hoy presidente Pedro Sánchez, quien entonces declaró: “Valoramos que haya españoles al frente de instituciones internacionales, pero creemos que De Guindos no es la persona adecuada”.
Es un hecho evidente que en Europa, quien más quien menos, todo el mundo ha leído lo más relevante de la picaresca española (“El Lazarillo de Tormes”, “La vida del Buscón”, “El diablo cojuelo”, “Rinconete y Cortadillo” o “La pícara Justina”), y entienden, deducen, que cuando hablamos de la "marca España" nos estamos refiriendo al truco, a la magia, de vivir del cuento a costa de nuestros socios.
Nos han calado, y así lo demuestra el presidente holandés Rutte, primera visita comunitaria de Sánchez, en su propósito de colarles un gol y convencerles, sobre todo a los países del Norte, de que deben prestarse a hacernos la vida un poco menos difícil, realizando un “pequeño” sacrificio y olvidando, por solidaridad, nuestra fama de trileros y vividores, en una situación de emergencia paneuropea.
Rutte, el antipático holandés que parecía -solo parecía- estar chupándose el dedo, ha respondido con rotundidad: “Encuentre una solución dentro de España”. El tiempo pone a cada uno en su lugar; cada reina en su trono, cada payaso en su circo, cada fantasma en su castillo. Fin del cuento.
Hablando de negativas y decepciones, este fin de semana tanto Galicia como País Vasco le han dicho a Iglesias “cierre la puerta al salir, señoría”, y en “el PSOE temen que el podemita vire a posiciones menos moderadas”.
¿Qué el PSOE teme que Iglesias se radicalice aún más? Pues a las repetidas incongruencias y salidas de tono del susodicho, solo le falta entrar en el Congreso con un lanzallamas, un par de granadas y un fusil de asalto AK-47. Los podemitas -que llegaron pobres a un país rico- acabarán ricos en un país pobre; esa es la conclusión.
A medida que pasan los días, el horizonte se va tornando en negro tenebroso, y no me extrañaría que, al final, nuestros gobernantes -ninjas sin complejos- optaran por vender como esclavos en Wallapop a la mitad de la población, en la certeza de que no nos vendrían mal unos años de esclavitud (IVA, paro, IRPF, salarios, pensiones...). Algunos -unos más que otros- lo merecemos.
Saludos cordiales,
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