Nuestro padre

17 de Julio del 2020 - Jorge, Celestino y Ana Fernández-Argüelles Bravo (Oviedo)

Todos hablamos de un padre con orgullo y consideramos en una gran mayoría que nuestro padre es el mejor que nos ha podido tocar y que no hay otro mejor que él.

Todos queremos ser mejores padres con nuestros hijos de lo que fueron con nosotros, intentamos no cometer los posibles errores que comente un padre o una madre con sus hijos... Sí, que nadie se sorprenda, los padres cometemos muchos errores y es un secreto a voces que nadie quiere reconocer en público.

Pues bien, hablamos en nuestro caso, opinando los tres hermanos por igual sin ninguna discrepancia en este punto, nuestro padre ha cometido muy pocos errores, por no decir ninguno; nos ha trasmitido una infinidad de valores, consejos, y, sobre todo, nos ha educado con el ejemplo, y, como él decía, esta cuna es la cuna de los niños felices (era la cuna familiar en la que él mismo había dormido durante muchos días) y mis nietos serán felices como lo soy yo. Actuaciones que en ocasiones no hemos llegado a entender en ese momento. Pero nada más lejos de la realidad, mi padre era una persona excepcional, generosa, bondadosa, sin ningún tipo de avaricia; siempre nos decía: da igual lo que piensen los demás de ti, lo importante es saber cómo eres tú y al final la gente que te conoce como realmente eres; así nos decía Manolo Cosmen, tu padre es genial y los que lo conocíamos todos lo queríamos; José Antonio Rodríguez Gil, vuestro padre no era neutro, lo que pasa es que nadie que lo conociera podía decir nada malo de él.

Nos trasmitió la constancia, dado que de la belleza, la inteligencia o la bondad no se vive, pero con la constancia todo se consigue, recordamos con orgullo, el irnos a cenar un sábado y ver a nuestro padre en su despacho de casa trabajando, levantarnos por la mañana el domingo y seguir viendo a nuestro padre trabajando y decirnos, a ver si aprendéis, ayer os fuisteis a dormir y yo trabajando, os levantáis y yo sigo trabajando...

Sabemos que no nos parecemos a él ni una décima parte de lo que nos gustaría, sabemos que jamás llegaremos a ser la persona que “es” él -y decimos bien, no es produzco de un despiste, decimos la persona que “es” porque para nosotros sigue acompañándonos y seguirá a nuestro lado el resto de nuestras vida-, y no seremos ni una décima parte de la persona que “es” tanto en lo personal como en lo profesional.

Referente a lo personal, podemos citar las constantes palabras de las personas que lo han conocido, ya en su etapa juvenil, amigos a los que siempre llevó en su corazón y de los que nunca se cansó de recordar; amigos con los que no perdió el contacto, aunque en esos 89 días no pudiera contestar a los emails que su amigo Manolo enviaba a todos los excolegiales de El Buen Consejo, amigos que nos han enviado mensajes en los que nos enseñan cómo era nuestro padre en aquellos tiempos, así Manolo el gijonudo nos recalcaba que: “Tino, como lo llamaban, era muy querido por todos los excolegiales, gracias a su simpático carácter y su auténtica amistad, con todos los que he hablado. Ya que aparte de los emails muchos me han llamado por teléfono, he visto que se le tenía autentico cariño, como no podía ser de otra manera. Además, como asturiano que era, pertenecía al grupo de asturianos que éramos los que dominábamos el colegio (Antonio Bernardo Sirgo, Ramón Madera, José Ramón Álvarez Rendueles, Álvaro Cuervo García, Antonio Díaz Canel, Viliulfo Aníbal Díaz Pérez, Paco Uría y yo)”.

Ya amigos nuestros nos han también acompañado y los que conocieron a nuestro padre por nosotros nos muestran también un lado que nosotros no veíamos por ser sus hijos, y la verdad es que nos llenan de orgullo; así, Julio Rodríguez Rodero nos hacía llegar un texto que refleja su alegría y bondad, diciendo textualmente: “Qué tristeza más grande!!!! He visto la noticia en el periódico y no tengo palabras. Quiero mandaros un abrazo muy fuerte a toda la familia en este momento tan difícil. Siempre he tenido un inmenso cariño y aprecio por tu padre... me vienen infinitos recuerdos a la cabeza y siempre, siempre le estaré agradecido del cariño y el afecto con el que siempre me acogió en vuestra casa y en vuestra familia, tanto él como tu madre. Hoy os acompaño en el dolor y rezo por tu padre y por vosotros para que tengáis fuerza y ánimo. Cuántas cosas buenas nos enseñó, sobre todo su alegría constante, siempre alegre, contento y dándonos ánimos!! No nos reñía jamás!! Siempre cariñoso y disfrutaba con que lo pasásemos bien!! Siempre me daba ánimos!! Una maravilla y un lujo poder haber convivido tanto con vosotros y haber disfrutado tanto con tu familia. Hoy me siento y estoy con vosotros!!!”.

En el tema profesional, poco hay que mencionar, solo hay que hacer un repaso a su trayectoria profesional y escuchar a las personas con las que trabajó a su lado, seguramente existan personas a las que no le agradó y no lo consideraron un buen profesional, recordamos cómo un día el difunto Vicente Álvarez Areces reconoció a uno de sus hijos en Gijón (por aquel entonces, don Vicente era el alcalde de la ciudad) y dijo a todos los que estaban a su alrededor: “Coño, es el hijo de Tino, ven aquí y dame dos besos, ya que si eres hijo de él serás un tipo cojonudo”. Todas las personas que hemos conocido y que han trabajado con él nos han transmitido en todo momento su profesionalidad, su sacrificio por el trabajo, su constancia, su imaginación y su forma tan especial de motivar a sus compañeros, como nos trasmitió Manolo Panadero, recordándolo.

Así nos comentaba Ignacio Vázquez González (inspector de Trabajo) textualmente: “Abrumado, leo que Tino se ha ido. En más de cuarenta años de profesión no he conocido a nadie de su talla personal y laboral. ¡Aquellas eternas madrugadas del convenio del transporte siempre fueron inolvidables; desde hoy lo serán más!”.

O las palabras de Manolo Ron: “Era un gran trabajador, tenía una visión de la innovación importante y mucha capacidad de motivación hacia el personal. Fue el que me enseñó lo que sabía de transporte. Yo trabajé con él en Alsa a partir de 1985. Junto a José Cosmen consolidó esta compañía como líder del transporte en España. Ganaron la concesión durante diez años de las líneas Gijón-Sevilla, Ferrol-Algeciras y Gijón-Barcelona, entre otras actuaciones”.

Podríamos estar eternamente escribiendo y reproduciendo la infinidad de llamadas, de emails, mensajes, pésames y demás que nos han ido llegando, pero no es el caso; el caso es seguir aprendiendo de sus enseñanzas y de sus consejos, llevándolo en nuestro corazón y trasmitiendo todo lo que nos ha inculcado y enseñado a sus nietos.

Hacía las cosas desinteresadamente, recuadrábamos con alegría la vez que se acercó a un hospital en el lecho de muerte de una persona a acompañarlo con todo lo malo que le había intentado hacer y a despedirse de él. Ese era nuestro padre, una persona que no guardó rencor a nadie, un gran amigo y un amante de su trabajo, siempre estudiando y siempre creciendo intelectualmente.

Papá, esto ha sido una pesadilla y unas cosas que no tenía que habernos pasado, pero, como siempre nos has inculcado, hay que seguir adelante y terminar todo lo que se empieza, y solo podemos seguir dándote las gracias por ser como eres y, por favor, te pedimos que sigas siendo como eres... Seguro que en el cielo estarás con muchos amigos, y, como dijo Manolo, ya te volverán a ver pronto tus amigos. Besos. Ah, y sobra decirte que a mamá la cuidaremos como tú hacías y no le faltará de nada como en toda su vida.

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