Si yo fuera tú, me enamoraría de mí
Esto bien podría decirlo María A. R. Pero... dejarme primero que os explique: nos preguntamos por el futuro inmediato, y no parece halagüeño. En los rebrotes de la peste, tenemos una muestra de hasta dónde vamos a pagar todos la indisciplina juvenil, o disciplina no administrada a su tiempo. ¿Quién va a reformar eso cuando hasta los políticos dan manga ancha a los jóvenes para conseguir sus votos? ¿Cómo haremos frente a la siguiente calamidad? La economía nos va a castigar. ¿Puede significar eso un aumento de la delincuencia?, ¿quién se conformará sin lo que tenía antes?, ¿los que no fueron entrenados en el control de sí mismos?
Pensando en esto, leo -porque a veces leo pensando en otra cosa- algo que me despierta la ilusión. En “Heraldo” 21/7/20: “Salvados por una policía aragonesa en Gijón”. Una policía fuera de servicio (sin arma) se enfrenta a un hombre violento de 28 años, del que ya había huido el personal del tren y tenía atemorizado al pasaje, con... ese coraje propio de personas excepcionales, ese valor, y ese don maravilloso del pacificador, y consigue sostener o apaciguar al violento tatuado de turno, hasta que aparecen los refuerzos. Sí, podemos ser pacíficos, y escondernos en la cabina, o podemos ser pacificadores, personas que se involucran y que como en este caso, logran salvar a otros.
La policía fuera de servicio se llama, según la noticia, María A. R. ¡Qué lástima no conocer su nombre completo!, pero, bueno, podemos adjudicarle uno supuesto: María Amor Rasmia, y bien supuesto, ¿o no? Qué maravillosa sensación nos hacen sentir esos héroes anónimos que desatascan por un momento el devenir hacia el desencanto. ¡Bien por María!, eres un amor, te debemos una. Y… a los que aún estáis a tiempo de ser promotores de la paz, especialmente en el seno de la familia, en un mundo que nos amenaza, este divino pensamiento: “Disciplina a tu hijo mientras haya esperanza; no cargues con la responsabilidad de su muerte” (Proverbios 19:18). ¿Somos conscientes de que la disciplina es una expresión de amor? Es paz para el disciplinado y para sus posibles víctimas.
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