Pedro Sánchez abomina del PP
Tengo un grupo de amigos donde abunda en demasía el ganado lanar, y eso facilita que llevemos desde marzo discutiendo sobre una evidencia de la que yo estoy convencido desde el minuto uno: la oposición del PP es, en las circunstancias actuales y siendo el principal partido de la oposición, de lo más comedido, respetuoso y pacífico que imaginarse pueda.
Algunos contertulios “progres” defienden con calor y pasión que el PP se niega a pactar con el PSOE, se niega a “arrimar el hombro, que es lo que demanda, anhela, la sociedad española”, como repite una y otra vez nuestro presidente.
Yo defiendo justamente lo contrario; a Sánchez, a pesar de los amagos, jamás se le pasó por la cabeza incluir al PP en ninguna clase de alianza. Sus llamamientos a la “concordia” siempre fueron retóricos y demagógicos, nunca sinceros. A los hechos me remito.
Por más que intento recordar, no veo que en todo este tiempo los populares hayan colocado ningún palo en las ruedas del Gobierno, como repiten una y mil veces (ya saben eso de Goebbels, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”); más bien al contrario.
Pablo Casado, sin embargo, ha ofrecido reiteradamente al jefe del Ejecutivo que “para las propuestas responsables” sí podrá contar con el apoyo del PP.
Así lo ha demostrado apoyando al Gobierno en distintas prórrogas del estado de alarma; en la comisión parlamentaria para la reconstrucción social y económica; en el acuerdo de mínimos en Sanidad; en la candidatura de Nadia Calvino al eurogrupo; en las medidas económicas para hacer frente a la pandemia; en la moratoria para los impuestos de pymes y autónomos; en la prórroga de los ERTE; en la “nueva normalidad”; en el ingreso mínimo vital, o en la creación de una Agencia Nacional de Salud, incluida en el documento sobre Sanidad. ¿Dónde están los palos en las ruedas?
El Gobierno no quiere saber nada del PP. Estoy convencido. Busca retratarlo permanentemente, minimizarlo, anularlo. La estrategia es clara; Iván Redondo le habrá dicho a Sánchez: “Atento, Pedro, tú solo tienes que memorizar una sencilla frase y soltarla cada vez que tengas ocasión; del resto ya se encargan Lastra e Iglesias. La frase en cuestión -memoriza, Pedro- es: “Señor Casado, le pido que sea patriota, se involucre y arrime el hombro, que es lo que demanda, anhela, la sociedad española”.
¿Cuántas veces hemos oído estas palabras? Concretamente, recuerdo una ocasión en el Congreso en la que, a los dos minutos de ofrecerse Sánchez, subió al estrado la señora Lastra, lanzó un ataque (personal contra Casado y global contra el Partido Popular) inaudito y apocalíptico, en total asincronía con lo dicho por su jefe, barriendo cualquier atisbo de esperanza y acuerdo, forzando la negativa de los populares, para así, a continuación, poder estigmatizarlos.
Lo hemos vuelto a ver con el estado de alarma. Ante la disyuntiva “alarma o caos” de Sánchez, el mismo lunes, el PP pone como condición para su apoyo, la desconexión de los ERTE. Sánchez se niega y el martes se asegura el apoyo de Ciudadanos y PNV, acordando con ellos lo mismo que le había negado al PP el día anterior.
Una celada continua, una trampa interminable y la misma historia: ni actitud, ni talante, ni estilo, pero solo con los populares, ¿eh?; respecto a sus socios que no le apoyan, ERC, mutis total.
Esta estrategia del palo y la zanahoria se ha repetido en varias ocasiones, imponiéndose hasta ahora el criterio de Iglesias: “Un Ejecutivo en el que esté Unidas Podemos es ‘incompatible’ con pactar con formaciones de la derecha como el PP y Ciudadanos”. Al menos éste lo dice claro, y siempre lo mismo.
Pero, mira por dónde, el día 8 confluyeron nuevas señales de vida inteligente en el planeta monclovita, anunciadas con un repique de campanas “urbi et orbi”. ¡Fuera caretas y cerebros estreñidos!
¿Qué ha ocurrido? Sánchez, al que yo he criticado algunas veces por su volubilidad y falta de consistencia, política y personal, ha tenido un inesperado momento de sinceridad y lucidez transitorias, y me ha dado la razón.
En unas declaraciones exclusivas al rotativo italiano “Corriere della Sera”, declaró tajante: “Nunca, jamás, he pensado en pactar con el PP”.
No hay comentarios, señoría. El que quiera entender, que entienda.
Saludos cordiales,
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

