Política para mercenarios
Los políticos, parece ser, son “humanoides” de categoría especial, que no significa sean “mejores”.
Hago esta reflexión porque conceptos, tales como “conocimiento observador”, “interpretación veraz”, “transmisión ajustada” y “objetividad responsable” o no saben de su existencia o su “humanoide” no llega a entenderles.
No soy escritor, sino más bien comunicador impulsivo. En estos casos, muchas veces, se vomita sin control, pero a conciencia.
Los políticos conocen la situación generada por el covid-19... aislamiento, paro, ERTE, quiebras, problemática estudiantil y una terrible inquietud. Cualquier persona con estudios o sin ellos no sólo lo saben y lo palpan, sino que, además, lo viven y comentan: cómo salir de esta situación... cómo solucionar el día a día... qué hacer si después de un ERTE no nos renuevan...
La conclusión del pueblo siempre es la misma: “observa y piensa” y después se pone a trabajar; la semana se convierte en siete días de esfuerzo y los meses se cierran con impotencia...
Los políticos, sin embargo, “conocedores y observadores”, se reúnen en cuadrilla, cosa, por cierto, penalizada en tiempos de Franco, y discuten cómo solucionar el problema y al tiempo no perjudicar al partido... (¿?... ¿?...)
Europa tiembla, mejor dicho, parte de Europa va camino de un desastre colectivo, anunciado y advertido, pero..., como siempre, el sol, lo fácil como bandera y la parálisis de los soberbios, hacen que parezca que no existen los desastres, los covid-19 y toda su parentela...
Europa advierte y como siempre sale al rescate. Dinero... dinero... condiciones... actuaciones..., pero los políticos, con tal de no reconocer sus errores, olvidan explicar a la sociedad la interpretación de lo firmado.
El pueblo, normalmente sumiso, no es tonto y se desespera cuando observa que “julio y agosto son vacaciones”, que los chiringuitos oficiales se cierran y que, con sus buenos sueldos, asequibles a un selecto turismo..., ponen el cartel “cerrado por vacaciones”... El pueblo sigue con su semana de siete días de trabajo...
Espero que Europa no se quede ciega por culpa del sol ibérico...
Vemos cómo la sede del Gobierno se convierte en sala para “bufones de cla”, donde se ensalza el trabajo mal hecho, se corren las cortinas que pudieran dar luz y se protege de la “turba”, antes llamada “pueblo”, al ahora endiosado populista Pedro Sánchez.
La Prensa comienza a regar verdades ocultas... Internet se bloquea por tuiteros “bien pagados”... Las televisiones, aún aletargadas, salpican las noticias con “verdades taponadas” por los políticos de turno...
Esperemos que no sea porque se les ha acabado el dinero anteriormente repartido, causante de tanto silencio.
¡Transparencia...!, más bien, pidamos a todos los “dioses” fe... fe... fe... porque ni con lupa seremos capaces de comprender que significa transparencia política.
El covid-19, herramienta, más que virus, ha limpiado pensiones, ha abierto fronteras, ha creado el subsidio vital generalizado, ha anestesiado, peligrosamente, al “españolito de a pie”, ha rodeado las calles con seres hambrientos y no precisamente emigrantes, ha enseñado lo que significaba impotencia hace 80 años... Ceguera de cerca... Astigmatismo de lejos...
Lo que un covid-19, desfigurado por un equipo de inexpertos, no nos ha dejado es, ni siquiera, la constancia para seguir hablando... gritando... exigiendo...
Detrás de una pandemia incontrolada existen muchos intereses... Al lado de esos intereses hay muchos aprovechados irresponsables... A los pies de estos “mercenarios políticos” están todos los que abren el día y cierran los atardeceres... los que convierten sus días en una lucha por llegar a final de mes... los que sólo lloran de noche para que sus hijos no pierdan el ánimo... los que pagan los impuestos y con ellos los “inmensos salarios”, que alguno bien pagado llama “ecuánimes”.
Han descubierto, de la mano del covid-19, nuevas facetas ministeriales: rellenos para amiguetes aficionados del grupo porrero, aficionados de las calles sin nombre, aficionados de pasamontañas para rostros cobardes...
Hoy, para llegar a ser ministro, director general, consultor gubernamental, asesor de libre designación, sólo hace falta: “levantar el puño, gritar consignas, reunirse en cuadrillas y dejar todos los días un poco de pócima de veneno social”.
Esta es nuestra España, mejor dicho, esta es la España de los intereses políticos, editoriales y empresariales... Esta no es la España de todos...
¿Verdad que no?
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

